Ir al contenido principal

De pienso para humanos

Nos volvemos gilipollas. Definitivamente, nos estamos ganado la extinción a pulso. Ejemplo práctico:
Me han encargado un artículo sobre una nueva moda que está llegando a Europa: comer a base de pienso (llámalo "Comida en Polvo Nutricionalmente Completa"). Son varias las empresas (Joylent, Huel, KÜiK Mealque o Soylent, entre otras) que venden ese polvo que puede convertirse en batido, con el objetivo de que comamos rápido y sano; y con la mejor opción vegetariana y para cuidar el planeta.

No es más que una moda que viene de:

  • La idea postmoderna de que ya no existe tiempo para lo innecesario: comer ya no es un placer; es algo que hay que hacer para vivir y, por tanto, se puede delimitar en el tiempo.
  • Muchos gimnasios, y tiendas asociadas, principalmente vinculadas a culturistas la recomiendan a sus deportistas, junto a otros componentes nutricionales que hinchan los músculos (la apariencia sobre el esfuerzo real, luego pasa lo que pasa)
  • La cultura vegana y el anti-especismo (ahora tampoco podemos hablar de diversidad de especies), ya que supuestamente supone un salto evolutivo y ya no hace falta explotar a las "hermanas plantas". Que se comercialice en bolsitas de plástico no reutilizable, es otra historia. Y que la mayoría se componga de polvo de arroz y otros cereales, pues ya lo hablamos mañana.
  • Imagen sobre salud. Se ha puesto de moda como dieta para adelgazar y con esto debemos tener muchísimo cuidado. 
Pero ¿es sano?:

La respuesta es no.
Nuestro no cuerpo está preparado para absorber esa cantidad de nutrientes, por lo que ya existen muchos casos de problemas gastrointestinales, algunos con resultado de muerte. Que contenga todos los nutrientes que un cuerpo necesite no quiere decir que estemos bien alimentados, ya que el metabolismo de cada persona es diferente. Nuestro entorno, ritmo de vida, trabajo y hasta amistades influyen en nuestros requisitos diarios de comida, por lo que no es un válido este producto milagroso para cubrir todas nuestras necesidades.
Además, estos preparados futuristas y bebibles atrofian nuestro sistema gástrico. Y para eso existen estudios realizados con astronautas alimentados con este tipo de productos, por fuerza mayor, y eso que tienen una preparación mejor que cualquiera de los mortales que lo van a tomar. Además, las personas que han probado su uso continuado y exclusivo (tal y como se supone que debe hacerse) hablan de que la apatía laboral y personal, la depresión y la ansiedad, acaban ganando el pulso a la euforia inicial.

De dónde surge

La moda está llegando a Europa en estos dos últimos años. Además, con un bonito sistema que consiste en suscribirse al producto de marras de forma mensual: un Netflix de la mala salud y peor calidad de vida. Para colmo, cada sobrecito por el que "ya no tendrás necesidad de comer plátanos y ni zanahorias", cuesta entre 1,5 y 2€. Haz el calculo y verás el negocio.
Lo más curioso de todo, es que estos preparados no nacen de la mano de nutricionistas, sino del ingeniero de software Rob Rhinehart (ya me diréis), quién desde 2016 vende estos productos y ya ha visto como han sido retirados de varios países (entre ellos Estados Unidos) por lo dañino de su composición. Es cierto que ha ido experimentando y variando los productos (usaba una harina de algas que era casi mortal para el hombre), pero no es más que el reflejo de la falta de preparación que se esconde detrás de estos batidos milagrosos.

Definitivamente, nos vamos a la mierda como especie y nos lo ganamos a pulso. O lo mismo solo es una forma de autorregular la población. Vaya a saber. Yo, por lo pronto, seguiré cocinando y sabiendo  (más o menos) qué es lo que me meto en el cuerpo.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Nihil cognitum quin praevolitum

Ando leyendo "Niebla" de Unamuno, y su frase Nihil cognitum quin praevolitum (Solo se conoce lo que se desea) me ha llamado la atención por la verdad que se esconde tras ella. Yo también, como don Miguel, creo que sólo el deseo nos hace crecer, conocer, amar, avanzar. Mientras que desear lo conocido nos convierte en conformistas estancados en nuestras vidas. Nos impide abrir nuestras mentes y mirar más allá de nuestros limites existenciales.
Desear algo, luchar por conseguirlo, o construirlo con tu propio sudor, es el verdadero motor del crecimiento humano. Y, cuando ya lo conoces y sabes si es lo que buscabas o no, hay que seguir adelante. Así, hasta el último día de nuestras vidas.
Sin pensar si lo alcanzado terminó en fracaso o triunfo ya que, cada deseo conocido, nos hará más ricos, sabios y. por tanto, mejores. Nos habrá obligado a avanzar conociendo nuevas metas, abriendo nuevos caminos. Así que, como Augusto, yo también me digo en mi vida Nihil cognitum quin praevoli…

Corona o Reino de Aragón

Ni Aragón, ni Cataluña, ni Valencia son entidades anteriores a la Edad Media. Hasta 1163, con Alfonso II, no se distinguirá entre reino y corona de Aragón. En la Corona tendrán cabida todos los reinos, condados y señoríos que guardan algún tipo de dependencia con el rey aragonés. Esta existencia de diversas entidades autónomas en muchos aspectos, solo es entendible desde la expansión territorial a costa de los reinos musulmanes del sur. En esa expansión los nobles irán recibiendo tierras y beneficios. Expansión que acabará chocando con la realizada por el condado catalán.

Con respecto a Cataluña, entrará a formar parte de la corona después del casamiento de Petronila (hija de Ramiro II de Aragón) con Ramón Berenguer IV, conde de Cataluña, quien, a pesar de ejercer como tal, no toma el título real.
Durante el siglo XIII la Corona de Aragón continúa con su política expansionista hacía el norte, pero tras el Tratado de Almizrad de 1244 y la derrota de Pedro el Católico en Muret, la ex…

Tú no eres de Cádi' ni na'

Esto que voy a decir no es muy usual en mi tierra. Pero es mi realidad, única e intransferible. Soy gaditano, sí. He nacido en esta tierra y la amo como pocos. Me gusta su historia, su cultura y su gastronomía. Su mar y su monte, su bahía y su provincia. Hasta soy cadista de corazón y carnet: pero no me gusta el carnaval. No, al menos, el que ahora vivimos.

Me gustaba cuando íbamos a escuchar coplas, sabiendo que estos tres días eran los únicos en los que podríamos hacerlo. Me gustaba cuando el Carnaval era Carnaval y no una especie de cáncer que se ramifica por el día a día de mi ciudad hasta cubrirlo todo. Desde batallas de coplas en agosto, hasta el carnaval de julio, pasando por festivales de jazz carnavalesco. Que hay una boda, carnaval. Que hay una fiesta: carnaval. Que toca flamenco, seguro que algún carnavalero sabe cantar y aunque sea buen cantaor sacamos su lado comparsista.
Por eso, este año, decidí que solo saldría en carnavales si el trabajo me empujaba a ello. Pero el d…