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"Sharp Objects", una grata sorpresa

Llevo mucho tiempo casi sin leer, curioso para alguien que ha crecido entre libros; pero los ritmos de vida me han llevado a ser incapaz de sacar las mismas horas que sacaba antaño para terminarme los libros y, también, me ha vuelto tiquismiquis y ya no me vale todo. Ahora, si algo me aburre, lo dejo y paso a otra.

Pero, sin embargo, eso no me pasa con las series. En ella he encontrado un refugio a ese tiempo de asueto mental que todos necesitamos y me ha permitido toparme con grandes series en ese inmenso mundo de las plataformas. Seguramente, debería hablar de Chernobyl (maravillosa en todos sus sentidos), pero si una me ha marcado estas semanas ha sido Heridas abiertas (Sharp Objects). Una historia aparentemente simple que se va transformando y te mantiene alerta hasta el último segundo (literalmente).

Además, y esto se agradece, es una miniserie autoconclusiva, de capítulos cortos y cargados de intensidad. Con historias duras que se cruzan con el regreso a casa de una joven periodista que debe cubrir el asesinato de una niña pequeña. Esta serie de la HBO en la que se entremezcla el pasado y el presente me ha tenido pegado al sillón, esperando los giros argumentales, tratando de saber qué se movía entre las bambalinas de un aparentemente tranquilo pueblo sureño.

Sin duda, una gran y (des)agradable sorpresa.


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