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Mostrando entradas de junio, 2019

Huye

Llora a través de la noche, tratando de correr para huir de la oscuridad que llena los días. Lágrimas sangrantes surcan su rostro con el salado sabor del que sabe que solo la muerte es el destino. Y huye. Corre como alma que lleva el diablo sabiendo que solo hay una ventana entre su salvación y su pesar. Lo sabe, sabe que, como cada noche desde hace muchas noches, el viejo del sobre, el que tiene negras las alas, el corazón y la levita, volverá a buscarlo. Y le dirá: hazlo.
Y sabe que no sabe cuánto más podrá aguantar. Cuanto tiempo tendrá fuerza para anclarse a la cama y no correr hacia una falsa salvación. Y llora, a través de la noche, para huir de la oscuridad que llena su corazón desde el mismo día en que todo se partió. Desde aquel aciago momento en el que todo llegó a su fin. Y lucha, lucha por evitar sentir lo que siente, por evitar amar como ama a pesar del dolor que le causa.
Y huye. Huye de sí mismo, huye de los demás, huye de ella aun aferrado a ella. Por que ella, con sus…

"Sharp Objects", una grata sorpresa

Llevo mucho tiempo casi sin leer, curioso para alguien que ha crecido entre libros; pero los ritmos de vida me han llevado a ser incapaz de sacar las mismas horas que sacaba antaño para terminarme los libros y, también, me ha vuelto tiquismiquis y ya no me vale todo. Ahora, si algo me aburre, lo dejo y paso a otra.

Pero, sin embargo, eso no me pasa con las series. En ella he encontrado un refugio a ese tiempo de asueto mental que todos necesitamos y me ha permitido toparme con grandes series en ese inmenso mundo de las plataformas. Seguramente, debería hablar de Chernobyl (maravillosa en todos sus sentidos), pero si una me ha marcado estas semanas ha sido Heridas abiertas (Sharp Objects). Una historia aparentemente simple que se va transformando y te mantiene alerta hasta el último segundo (literalmente).

Además, y esto se agradece, es una miniserie autoconclusiva, de capítulos cortos y cargados de intensidad. Con historias duras que se cruzan con el regreso a casa de una joven perio…

Telarañas

A veces nos enredeamos en nosotros mismos, creando telarañas de las que somos incapaces de escapar. Hilos invisibles que se enredan en nuestras almas y aprietan tan fuerte el corazón que su roce parece gritarte ¡muere!
Esos mismos hilos se lían con los hilos de otros, creando nudos e intersecciones de caminos que te alejan de tu propio camino. O que te apartan del otro para, de pronto, atraerte al otro.
Y es que, para nuestra desgracia, no somos los únicos con dominio sobre nuestra existencia. No lo vemos, pero entre las sombras siempre hay hilos que, como si fueramos marionetas, nos mueven. Pero esos hilos no se anudan a los dedos de ningún tiritero; son movidos al de los corazones de quienes nos rodean.