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De tertulias

Hoy vuelvo, después del parón veraniego, a participar en las tertulias de actualidad de El Mirador (Onda Cádiz TV). Y, como cada vez que voy a la televisión —más aun a este tipo de tertulias— me asaltan las dudas ya que parece que los contertulios son los "cuñados" de la prensa. Gente que sabe de todo sin importar su formación y experiencia previa.  Y mí, que conozco mis lagunas, me da pánico que me consideren uno de ellos. Por eso trato siempre, en la medida de mis posibilidades, de analizar la realidad desde mis conocimientos históricos y los aprehendidos a lo largo de mi carrera profesional (y sea remunerada o voluntaria), con la mayor objetividad posible y tratando de no decir barrabasadas que puedan pesarme algún día. En el fondo, me autocensuro en aquellos momentos en los que no sé qué decir porque el tema se me escapa. Es más, en ocasiones, incluso, he llegado a preguntar a mis compañeros de mesa no por buscarles las cosquillas, sino por verdadero interés. 

Aun así, es una experiencia grata, en la que se conoce a gente muy interesante y en la que pasamos momentos realmente divertidos. Por lo que, en cierta forma, hoy estoy de enhorabuena al volver a un medio que me gusta (y mucho) como es la televisión.

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Sin pensar si lo alcanzado terminó en fracaso o triunfo ya que, cada deseo conocido, nos hará más ricos, sabios y. por tanto, mejores. Nos habrá obligado a avanzar conociendo nuevas metas, abriendo nuevos caminos. Así que, como Augusto, yo también me digo en mi vida Nihil cognitum quin praevoli…

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