Ir al contenido principal

Come y Calle: La Tapería de Columela


La Tapería de Columela es un pequeño oasis gastronómico en la zona más céntrica de Cádiz. Junto a la plaza de la Flores y alejado de los “circuitos del comer” que se asientan en torno a plaza Mina y San Francisco. La larga trayectoria de sus dueños en el mundo de la restauración quedan claras en este pequeño local: buena tapas, buenos precios, buen servicio.


Para mí, que soy de muy buen comer y me gusta disfrutar de ello, la Tapería se ha convertido en punto inexcusable y visita obligada. Su carta, aunque no extensa, ofrece productos variados y frescos (no en vano, la Plaza de Abastos o Mercado, está a un tiro de piedra) en la que siempre encuentras algo apetecible. Aunando tradición con estilo puedes disfrutar un guiso de chocos hasta tempura ibérica. Personalmente no puedo dejar de recomendar el queso frito, los daditos de gallo frito y el hojaldre de ave con manzana al curry. 


Además cuenta con una buena carta de postres y mejores vinos. Y otro punto a su favor en un restaurante de este tipo: cuenta con tapas especiales para niños y todo con precios que van desde los 2€ hasta los 10€.


Aunque no todo van a ser parabienes y si hay que darle un pero al local es, precisamente, el local: un largo pasillo recorrido por la barra y cuatro mesas en el poco espacio más amplio hace que sea difícil localizar un buen sitio (sobre todo para los que, como yo, ocupamos mucho) aunque la espera siempre se puede hacer más liviana con una cerveza fría.


Lo mejor:
1º.- La calidad de sus tapas.
2º.- El servicio.
3º.- Que piensan en los niños.

Lo peor:
La estrechez del local

Valoración:
Servicio: 9
Calidad de la comida: 10
Local: 5
Diseño: 7
Localización: 10

Donde encontrarlos
http://comeycallle.blogspot.com.es/2015/02/la-taperia-de-columela.html

Calle Columela, 4 Cádiz

Tlf: 956 07 42 97

Facebook: https://www.facebook.com/lataperiadecolumela

Comentarios

Entradas populares de este blog

Aventuras de Fernán Garces. 1ª Entrada.

I 1488 Arguim El viento azotaba las velas y la nave se movía al vaivén de las olas. Paseé la mirada por la cubierta y vi rostros curtidos que rezaban atenazados por el miedo, pues el mar es madre del marino e igual que arrulla unas veces, castiga los pecados otras muchas. Y aquel día Dios Nuestro Señor parecía dispuesto a castigar los nuestros haciéndonos zozobrar frente a Arguim. La costa se mostraba desafiante, recortada en el cielo de la mañana aparecía grisácea cada vez que La Gitana se alzaba sobre las olas. —¡Maldita la hora en que decidisteis salir, Fernán! —me aferré al timón, ayudando a Jácome para mantenerlo firme. —Era necesario —respondí— Debíamos adelantarnos al resto para realizar esta empresa. —Voto a Dios, Fernán, que la locura de Pedro Cabrón sigue viva en vos. Mi risa fue acallada por el ruido de los truenos y la conversación interrumpida por el fuerte viento que acompañaba la tormenta. Temí por el velamen, pero ya era tarde para recoger el apare

Toledo, una serie que se queda a medias

Ayer vi Toledo, y supongo que seguiré viéndola mientras sea capaz de soportar la calidad ¿interpretativa? de Maxi Iglesias (alguien, algún día, tendrá que explicar porque a este chico se le siguen dando protagonistas con los buenos actores que hay en España). Aunque como historiador, recreacionista y –mal- esgrimista no puedo más que ponerle algunos peros. 1º.- Cuando haces una serie histórica de pretendida calidad tienes que tener cuidado con los personajes reales. En la serie tenemos al Infante Fernando de la Cerda y al príncipe Sancho; el primero rondando los 16-18 y el segundo superando con creces los 20. Pero la realidad es que Fernando es el segundo hijo  de Alfonso X (nace en 1255) y Sancho es el tercer hijo varón  del rey (nace en 1258), con lo que en la serie debería tener 13-15 años. El primogénito, Alfonso Fernández, Señor de Molina y Mesa, es hijo natural y no entra en la línea sucesoria. 2º.- En varias ocasiones se le llama “príncipe” cuando hasta 1388, con el futu

Corona o Reino de Aragón

Ni Aragón, ni Cataluña, ni Valencia son entidades anteriores a la Edad Media. Hasta 1163, con Alfonso II, no se distinguirá entre reino y corona de Aragón. En la Corona tendrán cabida todos los reinos, condados y señoríos que guardan algún tipo de dependencia con el rey aragonés. Esta existencia de diversas entidades autónomas en muchos aspectos, solo es entendible desde la expansión territorial a costa de los reinos musulmanes del sur. En esa expansión los nobles irán recibiendo tierras y beneficios. Expansión que acabará chocando con la realizada por el condado catalán. Con respecto a Cataluña, entrará a formar parte de la corona después del casamiento de Petronila (hija de Ramiro II de Aragón) con Ramón Berenguer IV, conde de Cataluña, quien, a pesar de ejercer como tal, no toma el título real. Durante el siglo XIII la Corona de Aragón continúa con su política expansionista hacía el norte, pero tras el Tratado de Almizrad de 1244 y la derrota de Pedro el Católico en Muret,