Ir al contenido principal

De trayectos finales

Sentado en el último asiento del último vagón del tren que me lleva a mi última reunión de la Comisión Permanente de Manos Unidas, me veo casi obligado a pensar en lo vivido en estos casi seis años. Con la de hoy, se cierran las visitas mensuales a Madrid, las reuniones casi eternas junto a personas que dan su tiempo, parte de su vida y algo de su dinero, para luchar por los más desfavorecidos.

Pero sobre todo, se cierra una etapa de mi vida en la que he estado en primera línea de batalla desde Manos Unidas. Una época en la que he sido responsable en Cádiz de la organización, carga -y digo bien: carga- que ahora ostenta Carmen Berlanga, y como miembro de esa comisión. Años en los que he tenido la suerte de viajar a la India, de estar presente en la entrega de los Premios Príncipe de Asturias a la Concordia, de haber vivido la "lucha" por sacar adelante los nuevos estatutos, en los que hemos trabajado por modernizar las estructuras internas y externas de la organización. Años en los que me he tenido que enfrentar al "miedo al joven" que existe en la sociedad desde que el primer padre le dijo a su hijo "no hagas eso". Años, sobre todo, de crecimiento personal pero también profesional, pues lo vivido me ha ayudado en mi día a día.

Al cerrar esta etapa y mirar atrás, lo hago con sentimientos encontrados. Cualquier despedida es triste y cuando se ha trabajado con tan buen ambiente y tan buenas personas es difícil que no sea así. Pero también de alegría, por el trabajo hecho y porque, queramos o no, las etapas vitales hay que cerrarlas para seguir caminando. 

No es la primera vez que vivo una situación similar. Ya me ocurrió con mi salida de Ubi Sunt? -si bien en aquel caso supuso mi desvinculación total de una asociación a la que había dedicado mucho más tiempo del debido pero menos esfuerzos de los que merecía-. Ahora vuelvo a vivir ese final de etapa, aunque con una sutil de diferencia: dejo el puesto de mando, pero sigo en las trincheras. 

La lucha por lograr un mundo mejor no ha terminado. No cuando la sociedad española se levanta para salvar a Excalibur, pero mira para otro lado cuando son miles lo niños que mueren al día por enfermedades, guerras, hambre en los países del sur. No cuando estamos en una sociedad que grita "¡Nos han traído el ebola!" pero no sabe que esa enfermedad mata en África desde antes de mi nacimiento.
No, aun queda mucho camino por recorrer y muchas batallas por librar. Batallas en las que yo estaré alistado en Manos Unidas. Aquí viví su 50 aniversario, aquí viviré -si Dios quiere- su centenario pues desgraciadamente aun queda mucho por hacer.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Aventuras de Fernán Garces. 1ª Entrada.

I 1488 Arguim El viento azotaba las velas y la nave se movía al vaivén de las olas. Paseé la mirada por la cubierta y vi rostros curtidos que rezaban atenazados por el miedo, pues el mar es madre del marino e igual que arrulla unas veces, castiga los pecados otras muchas. Y aquel día Dios Nuestro Señor parecía dispuesto a castigar los nuestros haciéndonos zozobrar frente a Arguim. La costa se mostraba desafiante, recortada en el cielo de la mañana aparecía grisácea cada vez que La Gitana se alzaba sobre las olas. —¡Maldita la hora en que decidisteis salir, Fernán! —me aferré al timón, ayudando a Jácome para mantenerlo firme. —Era necesario —respondí— Debíamos adelantarnos al resto para realizar esta empresa. —Voto a Dios, Fernán, que la locura de Pedro Cabrón sigue viva en vos. Mi risa fue acallada por el ruido de los truenos y la conversación interrumpida por el fuerte viento que acompañaba la tormenta. Temí por el velamen, pero ya era tarde para recoger el apare

Toledo, una serie que se queda a medias

Ayer vi Toledo, y supongo que seguiré viéndola mientras sea capaz de soportar la calidad ¿interpretativa? de Maxi Iglesias (alguien, algún día, tendrá que explicar porque a este chico se le siguen dando protagonistas con los buenos actores que hay en España). Aunque como historiador, recreacionista y –mal- esgrimista no puedo más que ponerle algunos peros. 1º.- Cuando haces una serie histórica de pretendida calidad tienes que tener cuidado con los personajes reales. En la serie tenemos al Infante Fernando de la Cerda y al príncipe Sancho; el primero rondando los 16-18 y el segundo superando con creces los 20. Pero la realidad es que Fernando es el segundo hijo  de Alfonso X (nace en 1255) y Sancho es el tercer hijo varón  del rey (nace en 1258), con lo que en la serie debería tener 13-15 años. El primogénito, Alfonso Fernández, Señor de Molina y Mesa, es hijo natural y no entra en la línea sucesoria. 2º.- En varias ocasiones se le llama “príncipe” cuando hasta 1388, con el futu

Corona o Reino de Aragón

Ni Aragón, ni Cataluña, ni Valencia son entidades anteriores a la Edad Media. Hasta 1163, con Alfonso II, no se distinguirá entre reino y corona de Aragón. En la Corona tendrán cabida todos los reinos, condados y señoríos que guardan algún tipo de dependencia con el rey aragonés. Esta existencia de diversas entidades autónomas en muchos aspectos, solo es entendible desde la expansión territorial a costa de los reinos musulmanes del sur. En esa expansión los nobles irán recibiendo tierras y beneficios. Expansión que acabará chocando con la realizada por el condado catalán. Con respecto a Cataluña, entrará a formar parte de la corona después del casamiento de Petronila (hija de Ramiro II de Aragón) con Ramón Berenguer IV, conde de Cataluña, quien, a pesar de ejercer como tal, no toma el título real. Durante el siglo XIII la Corona de Aragón continúa con su política expansionista hacía el norte, pero tras el Tratado de Almizrad de 1244 y la derrota de Pedro el Católico en Muret,