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Ocho apellidos vascos

Cuando el cine español quiere hacer las cosas bien, las hace. Y lo ha hecho recientemente con "Ocho apellidos vascos". Una comedia sin más pretensiones que hacer reír al espectador ¡y vaya si lo consigue!  

Emilio Martínez-Lázaro, director de la cinta, sabe llevar los tópicos más manidos de andaluces (sevillanos, ejem) y vascos para conducir una película divertidisima, cargada de enredos y que, apoyada en el sorprendente Dani Rovira (monologuista de sobra conocido por todos y que debuta como protagonista) logra su cometido.

Las diferencias entre la parte "española" y la "parte vasca" se hace hilarante con los complementos de atrezo: el cuadro del Rafa/Antxon (Dani Rovira) vestido de torero, la estética "abertzale" de Arancha (Clara Lago). El mal carácter de Koldo, el padre atúnero de Arancha, y la extraña amabilidad de Merche/Anne.
Y a eso le unes que la cinta se ríe de los tópicos, sin dejar de lado ninguno, ni tan siquiera ese que ha sido tabú durante años en la comedia española: el nacionalismo vasco y la lucha callejera. Y lo hace con un Dani Rovira que se ve obligado a forzar el acento vasco por miedo a ser descubierto y "extraditado" (o algo peor) y que acaba metido en más de un lío que prefiero no comentar para no romper la sorpresa.

Esa sorpresa que es toda esta cinta costumbrista que, al final, nos habla de las diferencias y similitudes de esta España nuestra tan loca, como la película. Sin duda, una de las mejores elecciones que podrán hacer ahora en la taquilla. 

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