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Sir Arthur

Ha vuelto Sherlock. La gran serie de la BBC one, esa cadena que hace que odie ser español y comparar nuestra televisión pública con la suya. Y sé que hoy debería hablar de la serie, pero como ya lo he hecho otras veces, y hay personas que (incomprensiblemente) no han leído los libros y creen que hablar de lo que puede venir en el futuro es hacer spoiler, hablaré de otra cosa: Sir Arthur Conan Doyle.

El genial, magistral e increíble autor de Sherlock Holmes es mucho más que eso. Uno de los grandes espiritistas de su tiempo, oftalmólogo, deportista y con una extensa vida llena de experiencia exóticas como haber estado embarcado en un ballenero recién terminada la universidad. Tan intensa es su vida que bien merece ser novelada, y de hecho lo ha sido en una novela bastante mediocre  cuyo nombre fue borrado de mi memoria nada más terminado. Es lo que tienen los pastiches tan de moda últimamente, que suelen jugar con un protagonista conocido para hacer caja.

Pero Sir Arthur tiene un gran problema: Sherlock Holmes. El detective ha borrado al resto de personajes creados por el escocés. Ni el brigadier Gerard ni el profesor Challenger han tenido el éxito de Sherlock, tampoco su novela histórica más pura (como Sir Nigel) han llegado al gran público que se han quedado en el detective, y en sus tópicos, pero no han llegado más allá.

Y la realidad es que, igual que en las novelas la manida frase de "elemental querido Watson" (que ha dado nombre a la versión americana de Sherlock en Elementary) no aparece en las novelas más un por de veces, Sherlock ha cobrado vida y ha matado al resto de obras de su extraordinario y desconocido, muchas veces, autor.

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