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De héroes y gordos

Después de mucho darle vueltas, he descubierto una verdad incuestionable que nunca nadie había visto antes (que va): todas las sagas frikis que me gustan (incluso las que no) son una copia mala de Robin Hood y fray Tuck. Aunque es cierto que me da fuerzas para seguir. Porque si la vida fuera un libro, yo sería el amigo del héroe que con su esforzado trabajo empujaría al patoso, guapo y galante caballero a su destino. No me creen:

Don Quijote tiene a Sancho.
Robin a Tuck
Frodo a Sam
John Nieve a Sam Tarly

Así que está muy claro. Yo soy el amigo gordo, simpático, paso en las artes de la guerra y en las artes amatorias, que prefiere una buena comida y una buena cerveza que una mala aventura que acabe con mi comodidad pero que, por algún giro extraño del destino, acabaré embarcado en algún viaje por el mundo con el fin de salvar a la humanidad de un ojo llameante, un rey cazador o un endocrino (a secas). Lo único que me queda saber es quien es el caballero andante al que acompañaré, porque, la verdad, aún no he visto entre los míos a ningún amigo buenorro...

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