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Blancanieves (Pablo Berger, 2012)

Hasta ayer no había logrado ver Blancanieves (Pablo Berger, 2012) y la cogí con cierto recelo por la diversidad de criticas escuchadas sobre ella. Desde los que decían que seguía el rebufo de The Artist en un intento de aprovechar el tirón de la oscarizada película, hasta los que hablaban de una "ida de olla" del director que se quedaba a medio camino. 

Pero "mi" realidad es que me he encontrado ante una película redonda, donde las magnificas actuaciones de Maribel Verdú (Encarnación, la madrastra del cuento), Sofía Oria (Carmencita), Macarena García (Carmencita adulta) y Anglena Molina (la abuela), junto con Emilio Gavira (Jesusín) modernizan el cuento y te hacen estar pegado al televisor hasta el final. Hasta que, en un giro de tuerca, todo vuelve a donde empieza: la Colosal de Sevilla.

Todo eso unido a una factura técnica impecable y una banda sonora que suple el silencio de los actores. Ese es uno de los mayores logros de esta cinta muda: no hay posibilidad de engaño, los actores trasmiten con sus gestos, con sus miradas. Aceptando el reto de los planos cortos para salir claramente vencedores.

Y Blancanieves no solo vence, sino que logra reconciliar con el cine patrio, mostrando de lo que son capaces los profesionales españoles cuando se embarcan en productos serios aunque diferentes


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