Ir al contenido principal

De formas de vida


Hoy es domingo, debería cerrar por vacaciones, pero soy incapaz. Me he dado cuenta que, como los maestros constructores del barroco, también yo sufro de horror vacui y necesito recargar mi vida con cosas que hacer. Es cierto que, quizá, debería dejar algo, pues mi cuerpo y mi mente podrían terminar resintiéndose; pero ¿qué abandonar? Tengo claro que, mientras pueda, seguiré adelante con todo ello: Manos Unidas, el trabajo, la tesis, los libros, el blog, el inglés. Necesito rellenar mi vida de aquello que me llena aunque algunos crean que dejo de lado otras cosas importantes. Y sí, es posible que por mi forma de ser, la vida social quedé en un segundo plano.

Sé que debería salir de mi propia burbuja y, como me dice alguna buena amiga, hacer acto de presencia y “abrir círculos”. Seguro que tiene razón, pero en estos días tan solo me apetece encerrarme con mis libros, leer más y más: literatura e historia, pero también otras cosas. Estos días vuelven a mis manos letras filosóficas, que me ayudan a pensar con claridad; que me aportan ese toque de razón que tanto valor doy en mi vida.

Y es que debo ser más extraño de lo que yo mismo creo, pues doy casi la misma importancia a la razón que a la fe. Y los dos se convierten en pilares básicos de mi vida. La fe que me lleva a creer en Dios e intentar ser fiel a sus principios, por más que como humano que soy, pequé más de la cuenta. La razón para intentar que mis actos en esta vida sean coherentes con mi fe, pero también sean pensados y sopesados para evitar causar males y daños a los demás; y a mí mismo. Y aunque eso suponga dejar los sentimientos a un lado muchas veces; la razón me permite sin duda alguna, acercarme a la verdad universal a la que aspira todo hombre: la felicidad.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Nihil cognitum quin praevolitum

Ando leyendo "Niebla" de Unamuno, y su frase Nihil cognitum quin praevolitum (Solo se conoce lo que se desea) me ha llamado la atención por la verdad que se esconde tras ella. Yo también, como don Miguel, creo que sólo el deseo nos hace crecer, conocer, amar, avanzar. Mientras que desear lo conocido nos convierte en conformistas estancados en nuestras vidas. Nos impide abrir nuestras mentes y mirar más allá de nuestros limites existenciales.
Desear algo, luchar por conseguirlo, o construirlo con tu propio sudor, es el verdadero motor del crecimiento humano. Y, cuando ya lo conoces y sabes si es lo que buscabas o no, hay que seguir adelante. Así, hasta el último día de nuestras vidas.
Sin pensar si lo alcanzado terminó en fracaso o triunfo ya que, cada deseo conocido, nos hará más ricos, sabios y. por tanto, mejores. Nos habrá obligado a avanzar conociendo nuevas metas, abriendo nuevos caminos. Así que, como Augusto, yo también me digo en mi vida Nihil cognitum quin praevoli…

Corona o Reino de Aragón

Ni Aragón, ni Cataluña, ni Valencia son entidades anteriores a la Edad Media. Hasta 1163, con Alfonso II, no se distinguirá entre reino y corona de Aragón. En la Corona tendrán cabida todos los reinos, condados y señoríos que guardan algún tipo de dependencia con el rey aragonés. Esta existencia de diversas entidades autónomas en muchos aspectos, solo es entendible desde la expansión territorial a costa de los reinos musulmanes del sur. En esa expansión los nobles irán recibiendo tierras y beneficios. Expansión que acabará chocando con la realizada por el condado catalán.

Con respecto a Cataluña, entrará a formar parte de la corona después del casamiento de Petronila (hija de Ramiro II de Aragón) con Ramón Berenguer IV, conde de Cataluña, quien, a pesar de ejercer como tal, no toma el título real.
Durante el siglo XIII la Corona de Aragón continúa con su política expansionista hacía el norte, pero tras el Tratado de Almizrad de 1244 y la derrota de Pedro el Católico en Muret, la ex…

Shutter Island

En febrero pasado acudí a ver “Shutter Island”, de Martín Scorsese y salí tan confuso que me dije a mí mismo que debía leer el libro de Dennis Lehane. Reconozco que conocía la obra de Lehane por la magnífica novela “Mystic River”, que llevase al cine Clint Eastwood sin alcanzar el nivel del libro, así que no me daba ningún miedo acercarme a “Shutter Island”. Las obras de Lehane están cargadas de pesimismo y de un halo de oscuridad que cubre la humanidad de las personas y que, les reconozco, me gusta en las novelas que leo. Así que, poco después de ver la película, me hice con la novela pero por esas manías que solemos tener los lectores no ha sido hasta ahora cuando la he leído.
Pensé que la novela podría solucionar algunas de las dudas que me había generado la brillante adaptación de Scorsese, pero todo lo contrario. La novela, aún más intrigante y enrevesada, parece mostrarnos que Teddy Daniels está cuerdo. Eso parece indicarnos todo. Cada paso dado, cada persona que habla con Teddy,…