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Revetiber... las biliber de Reverte

Luego hay quien pregunta por qué lo odio. Y la respuesta es sencilla: el cartagenero es un capullo, sin importar que escriba bien y hable mejor. Ni siquiera le salva el afair jamonero en la barra del Veedor; es un capullo y punto. Lo digo yo y mi palabra es ley en mi mundo personal. Pero si hay algo que soporto menos que al mal-hacedor de Trafalgar (eso no se puede llamar literatura), es a sus "grupis"

Y es que sí, Arturo Pérez Reverte tiene grupis. Fans al más puro estilo de las biliber (o como se llamen las fans de ese engendro que dice cantar llamado Justin Biber), pero con más glamour. Al menos las cuatro que ayer me tocaron delante en la sesión de la RAE celebrada en Cádiz. Perfectamente vestidas desde las perlitas en la oreja hasta la punta de la bota de agua corta color rosa chic, como ellas. Cámara de foto en mano, blackberry en la otra y la sin hueso sin parar de parlar. Desesperado me tenían escuchando, cada cierto tiempo y tras cada foto, un "que mono". Sí, pero de circo. Porque eso es Reverte, el payaso del circo mediático que vive de dos obras destacadas mientras nos mete bazofia a raudales (veáse, que no leáse, Trafalgar o El Asedio), pero que atrae bajo su halo intelectual a toda una muchedumbre de seguidores que solo esperan a su idolo mientras sueltan un "que coñazo" cuando hablan otros. 

Grupis que, como ese al que adoran, no respetan a los demás, que se dejan llevar por el ego de ser  mejor que..., y que creen a pies juntillas que estando Reverte presente no importa nadie más. Y faltando el respeto, como se ha faltado a Carmen Iglesias, novelista y escritora, durante su conferencia en la sesión solemne de la RAE. Quizá las revertiber creían que iban a escuchar una magnifica disertación del cartagenero, quizá incluso llegaron a pensar que presentaba algún tipo de libro. Y no pensaron, si quiera, que el lugar la que iban era una sesión solemne de una de las Academias más antiguas y prestigiosas del mundo.

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