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¡No me toques el siglo!


Hay fines de semana de los que se puede decir muy poco; y este ha sido uno de esos. Durmiendo a la sombra del imponente castillo de Belmonte. Recorriendo sus muros para hacer guardia por su almenar. Paseando por sus interiores descubriéndose ante el paso de alguna dama. Huyendo de las encarnecidas batallas mientras el rugido de los cañones atronaba entre sus muros.

Muchos creen que somos frikis extraños los que acudimos a una recreación. Otros pocos nos toman por actores, la realidad es que somo personas normales, con ganas de disfrutar y sin la vergüenza que atenaza a muchos. Este fin de semana, durante dos días, pude dar un salto al pasado y vivir ese momento histórico concreto. Durante dos días pude saltar al siglo XV disfrutando entre borrachos, barraganas, curas, soldados y señores de altura.

Dos días que se hacen inolvidables, al menos hasta que dentro de un mes vuelva a saltar al pasado gracias a eso llamado Recreación y que también comienza  a funcionar en nuestro país.

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