Ir al contenido principal

La luz (II)


Navarro estaba sentado en su mesa, cerrando un informe sobre vandalismo que le habían solicitado desde jefatura para entregarlo a la prensa. Desde los carnavales anteriores no había pasado nada y aun sentía el final trágico del caso del payaso-enano, como le habían llamado en el Diario. La ciudad parecía volver a ser la de siempre, la tranquila ciudad del sur donde la alegría bullía por las esquinas y los bares se llenaban pese a la alta tasa de paro. Y Navarro se alegraba de eso; aunque se aburría no pocas veces estaba hastiado de tantas muertes Después del caso del asesino de la lista pensó dejar el Cuerpo; ahora transcurridos cuatro años, comenzaba a pensar en pedir el traslado fuera de Cádiz buscando algo más que rellenar formularios sobre gamberros que pintaban fachadas y bancos en el parque.

Salió a por un café al bar de la esquina y al regresar vio a la joven. Era pelirroja y estaba nerviosa, demasiado. Hablaba muy rápido con Juan, el viejo policía al borde de la jubilación que atendía las denuncias.

-Señora- le decía- no podemos hacer nada. Si no han pasado 24 horas desde que desapareció no ha desparecido oficialmente.
-Pero él no es así. No se iría sin más; le ha pasado algo agente- jugaba nerviosa con su pelo-. Salió de casa y no ha llegado al trabajo; no se ha llevado nada. El coche está aparcado en el garaje y el teléfono da señal pero no lo cogen. ¡Le digo que le ha pasado algo!

Se quedó observándola, intentando adivinar dónde había visto antes a la joven. Si había desaparecido a las 8 de la mañana, poco había que hacer hasta el día siguiente; y normalmente siempre aparecían. Algunas veces se habían ido con los amigos y una copa llevó a otra y terminaban en algún bar volviendo borrachos a altas horas; otras veces era una mujer la que se cruzaba en su camino pero eran pocos, muy pocos, los que no volvían antes de las 24 horas.

-Está realmente nerviosa- Echevarria llevaba unas tijeras en la mano-. Realmente cree que le ha pasado algo terrible.
-Ya conoces el protocolo ¿y esas tijeras de podar?
-Luego voy para el deposito, y las viejas están cascadas. Y nada mejor que esto- las levantó para que Navarro las viera bien- para cortar costillas.

Las risas del forense llamaron la atención de la chica, que volvió la cabeza con ojos llorosos y las lágrimas recorriéndole las mejillas. Miraba con rabia, con odio, al hombretón de largas trenzas blancas que se reía con una camiseta de Spiderman y unas tijeras en la mano.

-¡Maldita sea! Hagan algo por él, hagan algo… no dejen que pase un día, no lo hagan, no podría soportar perderlo, no a él, no otra vez.
-¿Otra vez?- preguntó Navarro- ¿ya ha desaparecido otras veces?
-Él no. Fue Miguel, mi ex, desapareció un día. Dijo que iba a Marruecos y se esfumó. Ustedes no lo buscaron hasta que fue demasiado tarde y ya nunca volvió. Y ahora, ¡otra vez!
Navarro y Echevarria se miraron antes de pedir a la joven que les acompañase a una sala privada. “Se acabó el informe de pintadas”, pensó el inspector al recordar la extraña desaparición de Miguel Heredia, ocurrida cuatro años atrás, cuando fueron llamados por la judicial para resolver el caso de la lista. Pese a que oficialmente se le dio por desaparecido y el comisario ordenó cerrar el caso alegando que había huido ni el policía ni el forense estuvieron conforme.  

Comentarios

Entradas populares de este blog

Aventuras de Fernán Garces. 1ª Entrada.

I 1488 Arguim El viento azotaba las velas y la nave se movía al vaivén de las olas. Paseé la mirada por la cubierta y vi rostros curtidos que rezaban atenazados por el miedo, pues el mar es madre del marino e igual que arrulla unas veces, castiga los pecados otras muchas. Y aquel día Dios Nuestro Señor parecía dispuesto a castigar los nuestros haciéndonos zozobrar frente a Arguim. La costa se mostraba desafiante, recortada en el cielo de la mañana aparecía grisácea cada vez que La Gitana se alzaba sobre las olas. —¡Maldita la hora en que decidisteis salir, Fernán! —me aferré al timón, ayudando a Jácome para mantenerlo firme. —Era necesario —respondí— Debíamos adelantarnos al resto para realizar esta empresa. —Voto a Dios, Fernán, que la locura de Pedro Cabrón sigue viva en vos. Mi risa fue acallada por el ruido de los truenos y la conversación interrumpida por el fuerte viento que acompañaba la tormenta. Temí por el velamen, pero ya era tarde para recoger el apare

Toledo, una serie que se queda a medias

Ayer vi Toledo, y supongo que seguiré viéndola mientras sea capaz de soportar la calidad ¿interpretativa? de Maxi Iglesias (alguien, algún día, tendrá que explicar porque a este chico se le siguen dando protagonistas con los buenos actores que hay en España). Aunque como historiador, recreacionista y –mal- esgrimista no puedo más que ponerle algunos peros. 1º.- Cuando haces una serie histórica de pretendida calidad tienes que tener cuidado con los personajes reales. En la serie tenemos al Infante Fernando de la Cerda y al príncipe Sancho; el primero rondando los 16-18 y el segundo superando con creces los 20. Pero la realidad es que Fernando es el segundo hijo  de Alfonso X (nace en 1255) y Sancho es el tercer hijo varón  del rey (nace en 1258), con lo que en la serie debería tener 13-15 años. El primogénito, Alfonso Fernández, Señor de Molina y Mesa, es hijo natural y no entra en la línea sucesoria. 2º.- En varias ocasiones se le llama “príncipe” cuando hasta 1388, con el futu

Corona o Reino de Aragón

Ni Aragón, ni Cataluña, ni Valencia son entidades anteriores a la Edad Media. Hasta 1163, con Alfonso II, no se distinguirá entre reino y corona de Aragón. En la Corona tendrán cabida todos los reinos, condados y señoríos que guardan algún tipo de dependencia con el rey aragonés. Esta existencia de diversas entidades autónomas en muchos aspectos, solo es entendible desde la expansión territorial a costa de los reinos musulmanes del sur. En esa expansión los nobles irán recibiendo tierras y beneficios. Expansión que acabará chocando con la realizada por el condado catalán. Con respecto a Cataluña, entrará a formar parte de la corona después del casamiento de Petronila (hija de Ramiro II de Aragón) con Ramón Berenguer IV, conde de Cataluña, quien, a pesar de ejercer como tal, no toma el título real. Durante el siglo XIII la Corona de Aragón continúa con su política expansionista hacía el norte, pero tras el Tratado de Almizrad de 1244 y la derrota de Pedro el Católico en Muret,