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Titulares

Hoy me ha dado por analizar algunas de las portadas de la prensa diaria para, finalmente, quedarme con un gran titular que habla de la tasa de desempleo alcanzada en España. Superando ya los 5.200.000 parados y una tasa de más del 22%, ver el resto de noticias hace pensar en un futuro más que negro: Visteón, Polanco, Astilleros, empresas que se van sin haber llegado a instalarse, el problema pesquero... Y, de pronto, tres noticias que llaman la atención:

-El Novo Sancti Petri inaugurará una hípica, lo que demuestra que dinero hay, pero en pocas manos.
-Demolición de los últimos nichos de San José: con lo que Cádiz se convierte del todo en un gran cementerio de elefantes.
-Carnaval, mucho carnaval: el adormecimiento de un pueblo que tenía que estar en la calle para evitar el final de su historia.

Una historia de 3000 años marcada por épocas de esplendor y ostracismo. 3000 años de sobrevivir a todo gracias al tesón y a la iniciativa de los que pasaron por aquí. Quizá ese sea el secreto, "los que pasaron": fenicios, romanos, moros, genoveses, cántabros,... gentes de fuera que supieron ver el potencial que escondía esta ciudad pero que, con el paso de los siglos, la abandonaron en manos del gaditano. El de pura cepa: el carnavalero y semanasantero que muere por su Caleta. El que se ríe por febrero aunque llore el año entero. El que deja su esfuerzo y su dinero en aprenderse unas letras, hacerse un tipo o preparar su túnica en abril mientras ensaya bajo un paso cargado con sacos de arena.

Nos hundimos, y lo hacemos con una sonrisa en la boca, como quien comprende que la muerte es inevitable y que no queda más que disfrutar los días que faltan para el final. Pero Cádiz no está en su final, no debe estarlo, pues posee todo para alzarse de nuevo: puerta entre dos mares y tres continentes; condiciones climatológicas ideales para las industrias (pensemos que aquí se pueden construir barcos el año entero); mano de obra especializada; tradición mercantil;... ¿que falla, entonces?

La respuesta fácil sería que en febrero falla el Falla -y en parte es cierto, pues el circo romano del gaditano-, pero fallan otras cosas: falla una sociedad que ha caído en el aburrimiento, en el que "más da", en el pasotismo y que no parece dispuesta a luchar por lo suyo -y no me refiero a cortar calles y quemar contendores, porque eso es vandalismo, no lucha obrera-; fallan políticos que no ven la necesidad de terminar con la fragmentación de la Bahía para crear un ente común, una única ciudad que se complemente, en la que Jerez y Puerto Real pongan sus industrias y sus tierras; Cádiz sus oficinas y la administración; San Fernando sus Astilleros y su centro residencial; Chiclana la vitalidad e iniciativa empresarial de sus gentes,... Cádiz esconde en su Bahía el éxito asegurado del futuro. Pero mientras nuestros políticos miren sus propios ombligos y no el bien general; mientras los ciudadanos caígamos en el catetismo chovinista de "mi ciudad es lo mejor" no tendremos solución y Cádiz seguira muriendo entre letras de Carnaval.

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