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Mostrando entradas de noviembre, 2011

El monje

Como la noche sigue al día, las semanas transcurrieron tranquilas. Tan sólo los hermanos de Santa María do Porto mostraban su preocupación por la desaparición del prior, pero la llegada, en la madrugada del décimo tercer día del cuarto mes del año de tropas moras desde Málaga acallaron los rumores. El cielo se iluminó de rojo reflejando las llamas de los campos de Jerez y los gritos de angustia surcaron los mares desde Santa María hasta Cádiz. Guillén ensilló su caballo, presto a salir en ayuda de sus vecinos, como también habrían hecho los caballeros jerezanos. Las campanas de Santa Cruz tocaron a rebato y el medio millar de hombres que poblaba la ciudad corrió a armarse. Si los moros tomaban Santa María, Cádiz no estaría segura. Miquel corrió hacía las murallas, el asalto a la ciudad por don Alfonso las había dejado maltrechas y no eran pocos los lugares que aún mostraban signos de ruina. Varias noches atrás habían sido asaltados; no quería ni imaginar lo que ocurriría si los

El ambigú

Ayer (¡ahora mismo!) un comentario me recordaba uno de esos programas que, también por culpa de un hermano mayor demasiado dado a la música "diferente" (lease musica no comercial), acabé escuchando. Realmente no con él, sino en la biblioteca, entre libros y cuando los investigadores no venían o se iban. Una buena forma de pasar las últimas horas, hasta que hace algo más de un año RNE decidió que el programa no interesaba, que el presentador Diego Manrique era demasiado viejo, o vaya usted a saber qué. A Así que hoy, que ando un poco desganado por muchos motivos, traigo el recuerdo del disco perdido de Neil Young, que me ha recordado Pedro en su comentario, y lo comparto con todos ustedes, recordando un pasado reciente que ¡maldita sea mi estampa! comienza a hacerse melancolico. A la carta > Radio > Radio 3 > El ambigú > El ambigú - El disco perdido de Neil Young - 07/07/10

La Pepa

Como cruel y física burla de lo que somos y del destino que nos espera, el esqueleto del segundo puente sobre la bahía de Cádiz nos mira desde el mar para recordarnos lo que será el 12 que se avecina, y que no es más que un retorno a nuestro pasado: obras grandiosas enmarcadas en los sueños de unos pocos y que por falta de dinero se eternizan en el tiempo. Queda muy poco para el gran año de Cádiz y, como ya pasará 100 años atrás, algo me dice que será flor de un día, papelillos lanzados al cielo que se ven hermosos y grandiosos y que, caídos en el suelo, muestran su cruel realidad: nacieron para iluminar rostros durante un segundo, y pegarse a desgastadas suelas de zapatos desparramados por el suelo. Lastima de Cádiz, que sigue creyéndose grande y no es más que el borroso reflejo de lo que un día fue.

Like a Hurricane --> Neil Younge

Dormir con hermanos mucho mayores que uno lleva a que tus gustos musicales difieran bastante de los de tu generación. En mi caso, entre otros como Bob Dylan, mi hermano me metió el gusanillo por Neil Young y no sé porqué hoy tengo ganas de compartir algo de él.

Antonio López

Quién más quién menos, todo gaditano que se precie ha transitado alguna vez por la calle Antonio López, esa que subiendo desde plaza España muere en Mina junto a la recién restaurada Casa Pinillos. Pero quizá sean menos quienes sepan que Antonio López López fue hijo de una pescadera de Comillas (Santander) y huérfano de padre. Aquel joven Antonio, nacido humilde el 13 de abril de 1817, llegaría a Cádiz con unos 10 años, enviado por su madre a trabajar con unos parientes y realizando una “ruta familiar” que le llevaría también a Lebrija y Jerez. Seguramente fuese en los cuatro años que malvivió en la ciudad –durmiendo acurrucado bajo el mostrador de la tienda de sus familiares- cuando llegó a la conclusión de que debía partir a las Indias, hacer fortuna y enriquecer a su madre y hermanos. Sueños infantiles que, llevados a la realidad, superaron con creces las expectativas, pues aquel jovencísimo Antonio López acabaría sus días como Antonio Víctor López del Piélago y López de Lamadrid

Semana 2

Ya han transcurrido dos semanas desde que el juez ejecutor dictó mi sentencia. Notó que mi cuerpo comienza a bailar en mis propias ropas como una cruel burla del destino. Una alucinación en medio del desierto, me temo, pues el tiempo transcurrido desde que fuera privado de alimentos no debe ser suficiente para menguar mi yo. Me siento como un viejo elefante ante la llegada del nuevo amo de la manada y me escondo en un rincón para ingerir los pocos alimentos que el torturador me deja en la ventana para la mañana, temoroso de que alguien venga y me los quite.

El monje

Durante la mañana Miquel y Guillén recorrieron las calles polvorientas de la villa estudiando los daños causados por el asalto, aliviados de que verlos reducidos a un par de techumbres quemadas y una decena de heridos. Habían sido repelidos por las tropas del de Berja pero no habían logrado capturar con vida a ningún asaltante. -Hermano, ayer creí entenderos que sabéis quién se esconde tras el asalto. -No, capitán –respondió Miquel deteniéndose ante la Puerta de Tierra-. Sé que Men Rodríguez vino en mi búsqueda para conocer que nuevas se cocían en las cocinas de Santa María, pero la traición del prior me llena de dudas. Llegué a creer que ambos se habían unido en esta empresa pero ¿Qué razón tenía el prior para amenazarme mediante Rodríguez?¿qué se escapaba de sus oídos en el monasterio? No, capitán. Algo me dice que en el asalto de ayer el prior tuvo parte, pero que un enemigo mayor a la ambición se esconde tras esta puerta. Guillén observó al monje. Los sucesos de la no

Ocurrió en el dos

Con lo que me gusta la línea dos y que mal rato el pasado ayer. Yo, tan feliz que iba observando el mar en ese nuevo recorrido que hace estos días, y de pronto, zas, toda la felicidad tirada por la ventanilla. ¡Qué susto, joe! Pensé que me estaban robando ¡en el dos!, ¡en mi dos!. Eché mano a la cartera y no, allí estaba. Pero el rumrum del roce seguía presente ¡el móvil!, pensé entonces, pero no, también estaba. Serán imaginaciones mías o será que este simpático ancianito lleva una maleta que hace movimientos indebidos. Pero no, no llevaba maleta. Seguro que me está intentando robar, volví a pensar, que la cosa está muy malita. Así que me moví de sitio, pero el hombre y el roce, me seguían. ¡Ya no había dudas! Uno sabe de esa extraña atracción que ejerce sobre perros y hombres   -sin que nada tengan que ver lo uno con lo otro-, pues hace ya un par de años, cuando recorrí Europa con amigas y fui acosado por un valenciano en unos conocidos baños termales de Budapest. Suceso este que

Post-20N: País de vencedores y vencidos

Partiendo de la premisa de que la ley   D'Hondt es injusta y hace que mi voto como andaluz tenga menos peso que el voto del catalán, el vasco o el canario, no puedo más que hacer un breve análisis personal de lo acontecido en las elecciones de ayer. Por supuesto, yo ni soy especialista en la materia, ni pretendo serlo, pero como historiador no dejo de analizar lo ocurrido. En primer lugar hay un dato claro: las elecciones las gana el PP, pero no tanto porque su número de votantes haya subido como por la gran bajada del PSOE. Eso nos lleva al siguiente punto: el votante del PP es fiel, mientras el PSOE se desangra por la izquierda (IU) y por la derecha (UPyD). Para esa sangría hay dos razones principales: la política errática ante la crisis –que comenzó negando y acusando de traidores a quienes hablaban de ella- y la pérdida de carisma de Zapatero; que ha sido ninguneado y escondido en la campaña. Ese sería otro punto: la campaña del PSOE ha ido encaminada a meter el miedo con

Que poco hemos cambiado

Con esto de la lluvia poco se puede hacer, y como los amigos quedan en casas de amigos para beber, yantar y bailar y yo no puedo las dos primeras y no quiero la tercera, llevo dos días encerrado en casa -con las honrosas excepciones de ver Amanecer I, acudir a Carranza a pedir que boten a José González,  y acudir hoy a votar-. Y ante eso, y como uno es raro amén de gordo, me ha dado por relerme el Tumbo de los Reyes Católicos y la IV Década de Alonso de Palencia. No por locura innata, sino por encontrarme otra vez sumido en la tesis y terminando el primer borrador de las relaciones de Cádiz con Canarias. Y aquí, que en esta lectura de domingo mañana, me he topado con uno de esos textos que bien podrían ser aplicados hoy en día, pues decía así Alonso de Palencia: Aunque se decía que estaba dispuesto el dinero para realizar rápidamente la expedición, llego tarde y tras muchos inconvenientes. Y es que no se tomaban las debidas precauciones con la rectitud que conviene a los reyes

Jornada de reflexión

Jornada de reflexión, reflexionemos sobre las cosas que realmente importan y recordemos que mañana habrá cuatro españoles que no podrán ir a votar porque se encuentran en manos de secuestradores por culpa de su deseo de cambiar al mundo. Allí dónde estén y pesé a que la prensa se haya olvidado de ellos, aún hay quienes les recordamos.

Positivismo

Hace un par de días, camino del trabajo, caí en el cotilleismo que tanto gusta cuando alguien camina a tu lado, tan cerca que parece ir contigo. Iban dos personas, un chico alto con perro "gremlin" (ya saben, esos chiquitillos y feos, de cara chata, que de un tiempo a este lado se han reproducido por las ciudades españolas) y, a su lado, un hombre mayor, de unos sesenta años, que caminaba como acelerado pero que, las dos veces que me miró, mostraba una amplia y franca sonrisa.  -Acabo de llegar de casa- dijo, de pronto, el chico joven que paseaba al perro- pero no había nadie. La vieja no estaba dentro y, además, había echado las dos llaves. Eso es raro -el hombre mayor que caminaba a su lado asintió con la cabeza y un simpre "aja"-, ella no sale muhco. Pero bueno, habrá ido a comprar algo, o habrá subido a tender la ropa, o a sacar a la perrita.... -O se ha muerto....  Y es que, en Cádiz, el positivismo nunca se pierde.