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El americano

En el colegio me enseñaron que toda historia debe tener un título, una introducción, un desarrollo y una conclusión. Así que vamos a ir por partes. Y lo primero es el título:

Título

Lo mejor de El Americano: los tráileres de Biutiful y Los ojos de Julia.

Introducción

Una casa en mitad de un lago helado. Un paseo romántico por la nieve en Suecia, un intento de asesinato y Jack/Eduardo (G. Clooney) volviendo a su antigua vida de asesino tras disparar a la cabeza de su amada. Un inicio trepidante que te engancha. Desde ahí, Anton Corbijn parece querer jugar al cine oriental: Hermosos paisajes, amplios silencios, lento desarrollo de la historia… y mucho protagonismo de un George Clooney que ya nota los años.

Desarrollo

Juego de artificios. Cine lento, muy lento. Imágenes eternas cargadas de silencios y del rostro de Clooney mostrando su lucha interior, su amargura, su miedo a la soledad, su amor, su… todo. Porque nos muestra casi todo su cuerpo. Otro tipo de paisaje, tal vez, la piel desnuda de Clooney (Jack/Eduardo) y de su puta amante, con perdón y haciendo referencia a la profesión de su compañera de reparto, Violante Placido (Clara). Y todo esto embutido en una historia cogida con pinzas: Jack se dedicará a fabricar un arma para una extraña mujer belga.

Conclusión

Acudir a ver El Americano es un acto de sadomasoquismo o es propio de ignorantes, como fue mi caso. Hacía tiempo que no me aburría tanto en una sala de cine. Si a este engañabobos se le puede llamar cine. Carece de argumento, más allá del dolor de un Clooney sobreactuado –y, pese a todo, es lo mejor de la película- por recuperar una vida que nunca tuvo.

Sin duda, la peor forma posible de tirar 6€ a la basura. Al menos, la compañía, no fue mala.

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