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Marabunta

Todos los hombres se echaron a reír, el primero el capitán, que elevó la mirada a la cúpula de piedra.

-CAGOENLA- gritó- ¡Joder! Eso es enorme…. Debe medir 100 Borouth lo menos.
-Serán pies, capitán- terció D’Orange.
-Y una mierda, en pies no tengo cojones de decir que altura puede tener eso. Y habéis visto ese boquete –dijo señalando el orificio unos 120 metros más arriba -¿por aquí fue por donde bajasteis?
-Sí, Capitán- dijo Vasqués.
-Y una mierda –respondió ofuscado Fat- tu no quieres ni acercarte a un carajo porque te da vértigo y ¿me dices que has bajado por aquí? Al final vas a ser una puta de verdad –el silencio se hizo eterno en la pausa del capitán –. Se acabó. Nos vamos. Me niego a subir por ahí. Es demasiado alto, y el boquete demasiado estrecho. Voy a llegar arriba y…
-¡Te vas a quedar atascado!- dijo un risueño Marco Antonio que acaba de llegar.
-¡Tus castas!
-Capitán, hemos llegado hasta aquí. Debemos seguir- dijo lord Corba –Piense, además, en toda la comida que habrá allí arriba.
-ummm….. ¡Traed las cuerdas!¡¿Corba, arriba!
-Él no –dijo lady Chodna con una pinta en la mano.

Pero él sí. Con una habilidad que pocos conocían comenzó a trepar por las paredes, colocando los dedos y los pies en lugares estratégicos, ajustand la cuerda allí dónde se podía.
-Aju the virgen –dijo sir Charles- is a spiderman.
-¿Qué? –preguntó Borought algo cansado del spanglish del escocés.
-Que trepa como una araña- dijo D’Orange, hombre versado en lenguas, pues además del español hablaba con fluidez inglés y francés, incluso había quienes decían que practicaba el griego antiguo, algo del todo falso como bien sabían sus amigos.

Mientras tanto, Corba continuaba su ascensión hasta la cúpula mientras los hombres abajo comenzaron a percatarse de la sonrisa macabra del capitán.

-Bueno chicos, podéis comenzar a subir, cuando estéis arriba me lanzais algo y, entre todos, tirais.

-La puta de oro…. –dijeron todos al unísono mirando a Vasqués.

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