Ir al contenido principal

Casillas Vs Charly

Que no, que no. Que el beso de Casillas a Sara Carbonero no es ninguna novedad. Que Casillas se lo vio hacer a un grande del fútbol hace muchos años, cuando aún se jugaba en pistas de hormigón. No fue tan mediático como este, ni siquiera salió en televisión. Pero los que estábamos presentes aún lo recordamos, y seguro que Casillas, entonces un niño, también estaba presente.

Charly era un jugador de garra, con más pundonor que técnica. Para la técnica ya había otros: Álvaro, Nacho o Alex, por ejemplo. Charly no era de esos magos futbolísticos. Hubiera sido uno más del montón si no fuera por las ganas que le ponía a cada partido. Pero, además, últimamente estaba más motivado. Mucho más.

Había comenzado a salir con una chica del grupo. Su primera novia a los 15 años y Charly intentaba impresionarla en cada paso dado. O en cada partido jugado. Y aquel día era bastante mediocre su participación. Hasta que ella hizo entrada en la pista verde. Entonces, la magia se hizo realidad. Charly cogió el balón en su área tras un saque de esquina, regateó a dos jugadores contrarios, y soltó un derechazo desde la mitad de su propio campo. El balón entró de forma imposible por la escuadra y Charly corrió por la banda buscando a su amada para lanzarle un casto beso con la mano. Cargado de ternura y de fútbol, seguro que aquella escena se quedó marcada en el alma del capitán español que ahora se lleva la fama, relegando al olvido el beso lanzando más famoso de las pistas de Roche.

Comentarios

Mut ha dicho que…
jajjaajajaajjaaa, mi besoooo!!!!! :-D
Javier Fornell ha dicho que…
Si, tu beso, jajaja... eres la Carbonero de Roche

Entradas populares de este blog

Aventuras de Fernán Garces. 1ª Entrada.

I 1488 Arguim El viento azotaba las velas y la nave se movía al vaivén de las olas. Paseé la mirada por la cubierta y vi rostros curtidos que rezaban atenazados por el miedo, pues el mar es madre del marino e igual que arrulla unas veces, castiga los pecados otras muchas. Y aquel día Dios Nuestro Señor parecía dispuesto a castigar los nuestros haciéndonos zozobrar frente a Arguim. La costa se mostraba desafiante, recortada en el cielo de la mañana aparecía grisácea cada vez que La Gitana se alzaba sobre las olas. —¡Maldita la hora en que decidisteis salir, Fernán! —me aferré al timón, ayudando a Jácome para mantenerlo firme. —Era necesario —respondí— Debíamos adelantarnos al resto para realizar esta empresa. —Voto a Dios, Fernán, que la locura de Pedro Cabrón sigue viva en vos. Mi risa fue acallada por el ruido de los truenos y la conversación interrumpida por el fuerte viento que acompañaba la tormenta. Temí por el velamen, pero ya era tarde para recoger el apare

Toledo, una serie que se queda a medias

Ayer vi Toledo, y supongo que seguiré viéndola mientras sea capaz de soportar la calidad ¿interpretativa? de Maxi Iglesias (alguien, algún día, tendrá que explicar porque a este chico se le siguen dando protagonistas con los buenos actores que hay en España). Aunque como historiador, recreacionista y –mal- esgrimista no puedo más que ponerle algunos peros. 1º.- Cuando haces una serie histórica de pretendida calidad tienes que tener cuidado con los personajes reales. En la serie tenemos al Infante Fernando de la Cerda y al príncipe Sancho; el primero rondando los 16-18 y el segundo superando con creces los 20. Pero la realidad es que Fernando es el segundo hijo  de Alfonso X (nace en 1255) y Sancho es el tercer hijo varón  del rey (nace en 1258), con lo que en la serie debería tener 13-15 años. El primogénito, Alfonso Fernández, Señor de Molina y Mesa, es hijo natural y no entra en la línea sucesoria. 2º.- En varias ocasiones se le llama “príncipe” cuando hasta 1388, con el futu

Corona o Reino de Aragón

Ni Aragón, ni Cataluña, ni Valencia son entidades anteriores a la Edad Media. Hasta 1163, con Alfonso II, no se distinguirá entre reino y corona de Aragón. En la Corona tendrán cabida todos los reinos, condados y señoríos que guardan algún tipo de dependencia con el rey aragonés. Esta existencia de diversas entidades autónomas en muchos aspectos, solo es entendible desde la expansión territorial a costa de los reinos musulmanes del sur. En esa expansión los nobles irán recibiendo tierras y beneficios. Expansión que acabará chocando con la realizada por el condado catalán. Con respecto a Cataluña, entrará a formar parte de la corona después del casamiento de Petronila (hija de Ramiro II de Aragón) con Ramón Berenguer IV, conde de Cataluña, quien, a pesar de ejercer como tal, no toma el título real. Durante el siglo XIII la Corona de Aragón continúa con su política expansionista hacía el norte, pero tras el Tratado de Almizrad de 1244 y la derrota de Pedro el Católico en Muret,