Ir al contenido principal

Viajar por la historia

Caminar por El Escorial, por Aranjuez o por el Palacio Real de Madrid, te empuja a un mundo irreal, casi fantasioso. De grandes reyes y emperadores que se creyeron, y en parte fueron, amos del mundo. Un imperio creado con el sudor y la sangre de los soldados hispanos. Época curiosa aquella, en la que lejos de las actuales luchas internas, todos combatían hombro a hombro, hombre a hombre, por el bien de las Españas. Hoy nadie mira por el bien común. Acusamos a viejos de reyes de mirarse su ombligo, pero ¿acaso nuestros reyezuelos actuales vestidos de políticos son mejores que aquellos emperadores de la Edad Moderna?

No. Por supuesto que no. Reyes como Felipe II o Carlos I engrandecieron nuestro país. Fueron cabeza visible de un reino temido y respetado. Pero temido y respetado por la ferocidad de sus hombres. Por la camaradería de sus soldados. Por la grandeza de los hombres que, sin mirar en qué lugar de esta tierra nacieron, defendían el pendón real –y con él, el honor de cada uno de ellos-.

Pero desgraciadamente, la historia ensalza a los grandes hombres y oscurece a los pequeños que sustentaron su papel. Dice el refrán que los árboles no nos dejan ver el bosque. En la historia, ocurre algo parecido. Los grandes árboles nos ocultan la verdad. Y gran parte de la culpa de esa ocultación está en manos de los historiadores.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Nihil cognitum quin praevolitum

Ando leyendo "Niebla" de Unamuno, y su frase Nihil cognitum quin praevolitum (Solo se conoce lo que se desea) me ha llamado la atención por la verdad que se esconde tras ella. Yo también, como don Miguel, creo que sólo el deseo nos hace crecer, conocer, amar, avanzar. Mientras que desear lo conocido nos convierte en conformistas estancados en nuestras vidas. Nos impide abrir nuestras mentes y mirar más allá de nuestros limites existenciales.
Desear algo, luchar por conseguirlo, o construirlo con tu propio sudor, es el verdadero motor del crecimiento humano. Y, cuando ya lo conoces y sabes si es lo que buscabas o no, hay que seguir adelante. Así, hasta el último día de nuestras vidas.
Sin pensar si lo alcanzado terminó en fracaso o triunfo ya que, cada deseo conocido, nos hará más ricos, sabios y. por tanto, mejores. Nos habrá obligado a avanzar conociendo nuevas metas, abriendo nuevos caminos. Así que, como Augusto, yo también me digo en mi vida Nihil cognitum quin praevoli…

Corona o Reino de Aragón

Ni Aragón, ni Cataluña, ni Valencia son entidades anteriores a la Edad Media. Hasta 1163, con Alfonso II, no se distinguirá entre reino y corona de Aragón. En la Corona tendrán cabida todos los reinos, condados y señoríos que guardan algún tipo de dependencia con el rey aragonés. Esta existencia de diversas entidades autónomas en muchos aspectos, solo es entendible desde la expansión territorial a costa de los reinos musulmanes del sur. En esa expansión los nobles irán recibiendo tierras y beneficios. Expansión que acabará chocando con la realizada por el condado catalán.

Con respecto a Cataluña, entrará a formar parte de la corona después del casamiento de Petronila (hija de Ramiro II de Aragón) con Ramón Berenguer IV, conde de Cataluña, quien, a pesar de ejercer como tal, no toma el título real.
Durante el siglo XIII la Corona de Aragón continúa con su política expansionista hacía el norte, pero tras el Tratado de Almizrad de 1244 y la derrota de Pedro el Católico en Muret, la ex…

Shutter Island

En febrero pasado acudí a ver “Shutter Island”, de Martín Scorsese y salí tan confuso que me dije a mí mismo que debía leer el libro de Dennis Lehane. Reconozco que conocía la obra de Lehane por la magnífica novela “Mystic River”, que llevase al cine Clint Eastwood sin alcanzar el nivel del libro, así que no me daba ningún miedo acercarme a “Shutter Island”. Las obras de Lehane están cargadas de pesimismo y de un halo de oscuridad que cubre la humanidad de las personas y que, les reconozco, me gusta en las novelas que leo. Así que, poco después de ver la película, me hice con la novela pero por esas manías que solemos tener los lectores no ha sido hasta ahora cuando la he leído.
Pensé que la novela podría solucionar algunas de las dudas que me había generado la brillante adaptación de Scorsese, pero todo lo contrario. La novela, aún más intrigante y enrevesada, parece mostrarnos que Teddy Daniels está cuerdo. Eso parece indicarnos todo. Cada paso dado, cada persona que habla con Teddy,…