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Manuel de Falla

La figura de Falla en Cádiz se ha perdido y se vincula a Granada sin tener en cuenta que los primeros 20 años de la vida del genial autor se desarrollan en la ciudad. Por eso hoy, desde este rincón, quiero realizar un acercamiento a este genial gaditano:

Falla nace en Cádiz el 23 de noviembre de 1876, en la casa familiar de la plaza Mina y es bautizado en la parroquia del Rosario bajo el nombre de Manuel María de los Dolores, Clemente, Ramón del Sagrado Corazón de Jesús. Parroquia en la que también fueron bautizados Moret, Castelar y Pemán entre otros. Es hijo de José María de Falla Franco y de María Jesús Matheu Zavala y la posición de sus padres, en los primeros años de su vida, será acomodada formando parte de la burguesía gaditana, lo que permitirá que el aún niño sea educado en casa -aunque a los 11 años pase examen en la Instituto del Rosario dónde quedará matriculado pero adónde solo acudirá a examinarse de las dos o tres asignaturas que curse anualmente -nunca llegó a participar en un curso completo dejando abandonado los estudios al dedicarse plenamente a la música-.

Se iniciara musicalmente de la mano de su madre, quién tocaba el piano y de Eloisa Galluzzo, amiga de ésta, que se convertirá en su primera profesora de música. Y, el mismo lo defenderá, conocerá la música popular andaluza por la “Morilla” su nodriza.

Lo cierto es que Manuel mostró interés por las artes desde muy temprana edad y con 11 años ya aparece como director de varios periódicos infantiles elaborados a mano junto a sus amigos, como fueron el Burlón y el Cascabel. Aunque ninguno de los dos llegaría a la veintena de números, se mostraba el gusto del joven por el mundo literario, en el que se embarcara con algunas obras de teatro para disfrute de los hermanos Falla como la comedia Don Quijote, tal vez boceto de lo que luego sería el Retablo de Maese Pedro. Y en esos mismo periódicos se recogen esas inquietudes literarias en el anuncio, por ejemplo, de la novela Ramoncito de Macocas, que se vendía por 50 céntimos y recogería los cuentos escritos por Falla. Será también en Cádiz, dónde Manuel de sus primeros conciertos, en los salones de Viniegra y Quirell y, posteriormente, en el Teatro Cómico y en le Gran Teatro.

Una figura crucial en la vida de Falla en Cádiz será el padre Fedriani, de la parroquia del Rosario, en cuyo círculo espiritual se introduciría el joven Manuel. El padre Fedriani apoyó económicamente la marcha de Falla a Madrid a realizar sus estudios de piano y música e incluso llegó a participar en  la elaboración del plan de estudios que debía seguir, pero sin abandonar jamás el cuidado por su alma, como queda recogido en múltiples cartas. Esta relación fue muy importante en a vida del hombre, ya adulto, pues siempre dio muestras de una gran religiosidad que llevó a que fuese enterrado en la Catedral de Cádiz.

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