Ir al contenido principal

Suficiencia atlética

Hay personas que son alegres por naturaleza. Que suelen ver el vaso medio lleno aunque esté vacío del todo. Yo soy de esos. O eso creo. ¿No me creen? Les contaré uno de esos sucesos pasados que demuestran que uno es como es desde chiquitito:

Estaría en 8º de EGB, tal vez 1º de BUP, si seguro que fue en BUP, porque ya tenía de tutor a D. Fernando Conde, el muy recordado Ferdi, profesor de literatura que me inculcó el vicio de leer. Estaba llegando el final de curso, el temido tercer cuatrimestre en el que te juegas todo a una carta: suficiencia. Y D. Fernando nos iba llamando uno a uno a recoger los boletines de notas.

-Señor Fornell-dijo secamente dándome las notas y mirándome con “maldad”
-¡¡BIEN!!- grité al ver el boletín, mientras Aguirre, mi compañero de mesa, aplaudía mirando por encima de mi hombro.
-¿Bien? ¿cómo que bien? ¿estás celebrándolo?- mi tutor estaba cada vez más enfadado.
-¿Cómo qué por qué?- respondí con cara de pasmado
-Sí, Fornell, dime por qué razón lo estás celebrando.
-¡He aprobado gimnasia!- grité extasiado- No tendré que examinarme de esa en suficiencia.
- Pero sólo de esa... de las otras siete SI- gritó entre las risas de toda la clase.
- Pero no tendré que volver a correr- repetí feliz.

Y hasta casa llegué feliz. Pero la cosa cambió cuando vi el rostro de mi padre, y poco más. Lo siguiente fue un zaaaassss, y su mano en mi rostro.

-¿No te da vergüenza?-gritó.
-....
-¿Cómo tienes la desfachatez?
-...
- Sólo a ti se te podía ocurrir celebrar haber aprobado sólo una asignatura- me dijo enfadado- Y ahora ¿qué? Todo el verano estudiando.
-Y ahora suficiencia- conteste sabiendo que esa única semana de exámenes me permitía vivir 11 meses de relax.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Nihil cognitum quin praevolitum

Ando leyendo "Niebla" de Unamuno, y su frase Nihil cognitum quin praevolitum (Solo se conoce lo que se desea) me ha llamado la atención por la verdad que se esconde tras ella. Yo también, como don Miguel, creo que sólo el deseo nos hace crecer, conocer, amar, avanzar. Mientras que desear lo conocido nos convierte en conformistas estancados en nuestras vidas. Nos impide abrir nuestras mentes y mirar más allá de nuestros limites existenciales.
Desear algo, luchar por conseguirlo, o construirlo con tu propio sudor, es el verdadero motor del crecimiento humano. Y, cuando ya lo conoces y sabes si es lo que buscabas o no, hay que seguir adelante. Así, hasta el último día de nuestras vidas.
Sin pensar si lo alcanzado terminó en fracaso o triunfo ya que, cada deseo conocido, nos hará más ricos, sabios y. por tanto, mejores. Nos habrá obligado a avanzar conociendo nuevas metas, abriendo nuevos caminos. Así que, como Augusto, yo también me digo en mi vida Nihil cognitum quin praevoli…

Corona o Reino de Aragón

Ni Aragón, ni Cataluña, ni Valencia son entidades anteriores a la Edad Media. Hasta 1163, con Alfonso II, no se distinguirá entre reino y corona de Aragón. En la Corona tendrán cabida todos los reinos, condados y señoríos que guardan algún tipo de dependencia con el rey aragonés. Esta existencia de diversas entidades autónomas en muchos aspectos, solo es entendible desde la expansión territorial a costa de los reinos musulmanes del sur. En esa expansión los nobles irán recibiendo tierras y beneficios. Expansión que acabará chocando con la realizada por el condado catalán.

Con respecto a Cataluña, entrará a formar parte de la corona después del casamiento de Petronila (hija de Ramiro II de Aragón) con Ramón Berenguer IV, conde de Cataluña, quien, a pesar de ejercer como tal, no toma el título real.
Durante el siglo XIII la Corona de Aragón continúa con su política expansionista hacía el norte, pero tras el Tratado de Almizrad de 1244 y la derrota de Pedro el Católico en Muret, la ex…

Shutter Island

En febrero pasado acudí a ver “Shutter Island”, de Martín Scorsese y salí tan confuso que me dije a mí mismo que debía leer el libro de Dennis Lehane. Reconozco que conocía la obra de Lehane por la magnífica novela “Mystic River”, que llevase al cine Clint Eastwood sin alcanzar el nivel del libro, así que no me daba ningún miedo acercarme a “Shutter Island”. Las obras de Lehane están cargadas de pesimismo y de un halo de oscuridad que cubre la humanidad de las personas y que, les reconozco, me gusta en las novelas que leo. Así que, poco después de ver la película, me hice con la novela pero por esas manías que solemos tener los lectores no ha sido hasta ahora cuando la he leído.
Pensé que la novela podría solucionar algunas de las dudas que me había generado la brillante adaptación de Scorsese, pero todo lo contrario. La novela, aún más intrigante y enrevesada, parece mostrarnos que Teddy Daniels está cuerdo. Eso parece indicarnos todo. Cada paso dado, cada persona que habla con Teddy,…