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20.000 visitas

Este blog cumple hoy 630 días exactos desde que migrase de otros lares y cogiera una vida continúa. Y en este tiempo y gracias a él me han pasado cosas buenas: uno de los relatos saltó al papel en forma de novela de aventuras con tintes historicos y está a punto de ver la luz ¿Para la fería del Libro? ¿Habrá que esperar algo más? Ya solo la perversa editora lo sabe. He conocido a buena gente, y he hecho compañeros de viaje blogueros a los que visito con asiduidad y me vistian de vez en cuando. Por ahí hay caracoles, árboles, profesoras locas, gatos, fotografos varios, historiadores y hasta exiliados con los que comparto visitas. Pero sobre todo, este blog me ha permitido abrir una pequeña ventana al mundo a la que asomarme y gritar mis locuras, mis pensamientos, mis escritos y todo eso que antes quedaba oculto en una vieja carpeta azúl.

Pero, lo cierto, es que cuando empecé con esta locura jamás pensé que nadie llegase a leerlo. Ya me sorprendí hace algo de un año cuando comprobé que 10.000 almas habían pasado por aquí. Hoy os doy las gracias, porque en menos de un año desde entonces la cifra se ha disparado y ayer superamos las 20.000 visitas y, curiosidades de la vida, muchos sois los mismos día a día.

Así que a todos, gracias. Y seguir visitandome.

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Nihil cognitum quin praevolitum

Ando leyendo "Niebla" de Unamuno, y su frase Nihil cognitum quin praevolitum (Solo se conoce lo que se desea) me ha llamado la atención por la verdad que se esconde tras ella. Yo también, como don Miguel, creo que sólo el deseo nos hace crecer, conocer, amar, avanzar. Mientras que desear lo conocido nos convierte en conformistas estancados en nuestras vidas. Nos impide abrir nuestras mentes y mirar más allá de nuestros limites existenciales.
Desear algo, luchar por conseguirlo, o construirlo con tu propio sudor, es el verdadero motor del crecimiento humano. Y, cuando ya lo conoces y sabes si es lo que buscabas o no, hay que seguir adelante. Así, hasta el último día de nuestras vidas.
Sin pensar si lo alcanzado terminó en fracaso o triunfo ya que, cada deseo conocido, nos hará más ricos, sabios y. por tanto, mejores. Nos habrá obligado a avanzar conociendo nuevas metas, abriendo nuevos caminos. Así que, como Augusto, yo también me digo en mi vida Nihil cognitum quin praevoli…

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