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Los cuatro Juanes

Cuenta la leyenda que tres caballeros jerezanos y uno gaditano partieron camino de Zahara en los años finales de la frontera granadina. Los jerezanos llamados Juan, el gaditano, innominado por los siglos de los siglos. Cuentan que con ellos iba un ballestero, también jerezano y también Juan, a píe. Y dice la historia que, cerca ya de su destino, una tropa mora se cruzó en su camino. El caballero gaditano, cayendo en deshonor, partió a la carrera, hacia Zahara, huyendo y dejando a los cuatro juanes solos ante el peligro moro. Los cuatro hombres se reunieron, para decidir qué medidas tomar ante la cabalgada enemiga, mucho más numerosa.

Pero la decisión no fue tomada por ellos. Fue la presencia de una dama la que les llevó a decidir que su futura vida no valdría la pena sin haber rescatado a la joven mujer. Y prestos y orgullosos, buscaron lugar donde emboscar y enfrentarse a los enemigos infieles. Y en un estrecho desfiladero, se enfrentaron y vencieron. Y el ballestero montó a caballo y, como mandan los principios de la caballería, entro junto a los otros juanes y la mujer en Zahara, como caballero armado en batalla.

Al llegar al pueblo, el caballero gaditano no podía salir de su asombro, pues había anunciado la muerte de sus compañeros de viaje y relatado su hazaña para salir vivo de tal ataque moro. Desde entonces, esta historia se conoce como la de los Cuatro Juanes y se repite de padres a hijos como símbolo del honor y valor de los hombres de Jerez.

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