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La grua

Cuantas veces no me habré quejado de que la Policía Local no funciona bien. Un coche mal aparcado puede pasarse horas, e incluso días, sin ser retirado. Por eso, cuando la cosas funciona, uno debe congratularse. Eso paso el sábado en Conil. Sobre las 3 de la mañana. El coche encerrado entre otros dos. Uno, aparcado en la acera. En paralelo al encerrado. El otro en mitad de la calle, cortando el paso. Llamada a la policía local. En 25 minutos llega la grúa. Reconoce los coches antes de llevárselos. Sólo será necesario mover uno. Bueno, al menos no le caerá la multa a los dos. Lo retira y se lo lleva.

“El primero que nos llevamos en todo el fin de semana. Sabemos que es muy difícil aparcar en el pueblo con tanta gente, así que hacemos la vista gorda”.


Perfecto. La policía se porta hasta bien. Lastima que el coche que se llevaron fuese el mío, que no molestaba. Y dejasen allí el otro, aparcado en mitad de la calle, cortando el tráfico e impidiendo la salida de los garajes. Lastima que se llevaran el mío y que dejasen, precisamente, el otro que es de alguien de Conil.

Y es que, también, hay un toque de mala suerte. Llevo años yendo a Conil, aprovechando los coches de otros porque o no tenía carnet o no tenía coche. Pero ayer lo llevé yo, por primera vez en mucho tiempo y lo aparqué donde siempre aparcamos los coches. Mala suerte, me temo, y un poco de maldad endogamica por parte del "señor de la grúa".

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