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Las conquistas gaditanas

Ya les contaba hace unas semanas que los gaditanos se dedicaron al corso y la piratería en sus quehaceres diarios. Y que tanto una activad como otra eran muy lucrativas para la ciudad y sus gentes. Pero junto a estos actos, los gaditanos también fueron hombres de acción. Las correrías de los gaditanos fueron famosas por el norte de África, y no pocas ciudades sufrieron el asedio de los temibles castellanos. Azamor sufrió el ataque de Juan Sánchez de Cádiz y Pedro Cabrón en 1480, pero no fue el único lugar que se vio afectado por la avaricia y la pericia de los navegantes locales. Las Canarias pudieron observar la llegada de los barcos gaditanos, y como estos se cargaron de esclavos gomeros y productos de la tierra para ser vendidos en Cádiz.

Encontramos a tres gaditanos actuando de forma muy activa en las Afortunadas: el mil citadas veces Pedro Cabrón, quién perdió sus dientes intentando reducir a unos salvajes irreducibles y lograr su parte del pastel en la conquista de las Islas. Rodrigo Alfonso de Argumedo, que aprovechó su privilegiada situación en la Iglesia sevillana para lograr no pocos beneficios de las nuevas tierras por evangelizar; y, sobre todos ellos, Rafael y Miguel Fonte que lograron aprovecharse de las nuevas riquezas que las islas proporcionaban para introducirlas en las rutas comerciales gaditanas.



Quizá el caso más significativo de este afán conquistador lo encontramos en las Canarias, pero las cabalgadas –más en busca de botín y prisioneros que otra cosa- realizada por gaditanos y jerezanos pusieron en jaque a buena parte del norte africano. Al igual que las incursiones musulmanas llegaron hasta nuestras costas creando y provocando grandes conflictos, como el que acabó con la vida de Cristóbal Cabrón, en 1504, tras el asalto de 15 naves a La Puente (San Fernando). En una zona de frontera, el mar era una gran fuente de riqueza y los gaditanos, supieron aprovecharla.

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