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Alumnos contra el plan Bolonia

Ayer un grupo de estudiantes se encerraron en Filosofía y Letras para protestar por el Plan Bolonia. Si les digo la verdad, no lo conozco en demasía por lo que no puedo hablar de él, pero no he podido dejar de acordarme de mis años de estudios y huelgas. Creo que fue en primero cuando nos movilizamos por unas aulas en condiciones. Por aquella época Filosofía estaba masificada y se luchaba por conseguir que el González Tablas se adecentase. Por ese motivo la delegación de alumnos, entonces muy activa, acudió en nuestra búsqueda, porque era nuestro bien y el de nuestro futuro, nos decían. Y nos pasaron unas hojas para que firmásemos un manifiesto que lograse solucionar el problema de las aulas. ¡Y vaya si lo solucionó!. Hasta cuarto no volvimos al edificio. Estuvimos exiliados: ahora en Medicina, ahora en la Bomba. Y para los exámenes ni les digo. Solo he estudiado una carrera, lo juro, pero mi sudor quedó impregnado en los pupitres de Simón Bolívar, Medicina, Policlínico, Politécnico, la Bomba y, por supuesto, Filosofía.

Y es que las huelgas se hacen muchas veces sin una razón lógica para ellos y otras muchas acaban pagando los más inexpertos o, lo que es peor, acaban siendo manipuladas por elementos externos que nada tienen que ver y que acaban convirtiendo en violenta acciones pacificas como la que ayer -hoy mismo cuando esto escribo- están haciendo los alumnos en Filosofía. Pero ¿qué sería de la Universidad sin ese espíritu reivindicativo? Y más en esta ocasión donde, por una vez, parece que el estudiante tiene razón. Por ello, suerte, mucho ánimo y adelante, aunque de antemano sea una guerra perdida.

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