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Mostrando entradas de diciembre, 2008

[Relato Histórico] Pedro Cabrón-8.

La navegación fue relativamente tranquila hasta Barcelona. Algún que otro encuentro con barcos aragoneses que fue resuelto con la brutalidad habitual en los hombre de Cabrón. Pronto las dos fustas dirigidas por Pedro se pusieron a la cabeza de la expedición. No sé decirles como, pero poco a poco el prestigio del capitán fue llegando a los otros navíos y, antes de llegar a las costas de Mallorca ya eran ocho las naves que seguían las ordenes de Pedro. Al llegar a Barcelona otras cuatro naves se habían unido a las Besada y la Vieja Mora. Y Pedro era reconocido como almirante de aquella pequeña flota de piratas. Pero lo que no podíamos esperar es lo que nuestros ojos vieron: el puerto estaba cerrado por una flota de galeras aragonesas y el Infante portugués no había logrado reunir una gran armada. Además de los trece navios comandados por Pedro, Fregosso había logrado reunir otras quince naves. Y Pedro de Portugual había enviado tres galeras. Pero ni una flota el doble de grande hubiera

[Relato Histórico] Pedro Cabrón-7

Pero se vio obligado a posponer sus sueños. Intentó sin éxito que Fregosso liberará a Fátima, la esclava que había lo había enamorado. Pero ese fue su mayor error. Fregosso vio en la mora la forma de controlar a su díscolo discípulo, que amenazaba con volver a Cádiz y dedicarse al comercio. Aquellos días en Orán, mi amigo había sufrido una transformación. Parecía menos violento, más dócil y algunos de sus hombres comenzaron a mostrarse preocupados. Todos conocíamos las clausulas del acuerdo entre los dos capitanes y todos habíamos disfrutado ya de nuestra parte de la presa. Por eso los hombres comenzaron a hablar. Solían reunirse en una pequeña taberna cercana a la Mezquita mayor. Y no pocas noches estuve yo con ellos, escuchando sus quejas, muchas veces fundadas, sobre el cambio de actitud del capitán. Él los había traído hasta aquel lugar alejado de los ojos de Dios y ahora quería abandonarlos a su suerte. Pero el destino era cruel con mi amigo, condenado a una existencia marcada p

[Relato Histórico] Pedro Cabrón-6

IV Junio 1465 Orán Después de lo sucedido en Fornells no volví a ser el mismo. Hasta aquella noche había soñado con tierras exóticas, con haber viajado a Orán, con ricos tesoros. Desde aquella noche me di de bruces con la realidad. El grupo comandado por Pedro era cruel hasta el extremo, tanto que en los meses transcurridos su nombre había quedado olvidado para convertirse en el Macho Cabrío. El temible diablo que, al mando de una fusta de negro casco, navegaba al occidente del Mediterráneo causando estragos entre los barcos florentinos. En esos meses cumplí mi sueño de visitar Orán. Allí fuimos recibidos por Fregosso y sus hombres. Allí Pedro mostró que era algo más que un pirata sin sentido. En aquel puerto, el capitán se hizo con dos nuevos barcos: otra fusta, casi tan rápida como la Besada, fue puesta bajo el mando de Roque, que había decidido continuar a las órdenes de mi amigo. La segunda nave era mucho mayor, un ballenero de ancho casco, lenta pero robusta, cuyas bodegas fu

[Relato Histórico] Pedro Cabrón-5

Entré en la casa seguido de Roque. Fregosso y Pedro charlaban animosamente, como dos viejos amigos pese al odio que el gaditano había mostrado en los días previos. No lograba comprender que había provocado tal cambio en el capitán. Me senté en el suelo, cerca de la puerta, observando a Fregosso con total descaro. Era un hombre curtido en mil batallas. Su rostro reflejaba el tiempo pasado en el mar, con su piel oscura cuarteada aquí y allí. Sus ojos, oscuros como su cabello, eran vivos y en ellos no se podía ver la maldad que había visto en los de Pedro, pero tampoco su inteligencia. Vestía con un rico jubón de color pardo, acolchado, y botas altas. Demasiado rico para ser un marino, demasiado pobre para ser un mercader. Tendría unos cuarenta años, no más, pero era difícil decirlo con seguridad por su robustez. Contrastaba con la figura de Pedro, que era más esbelto. Nadie hubiera pensado a simple vista que era un temible pirata. Parecía más un joven mercader, o un estudioso que un sold

[Relato Histórico] Pedro Cabrón-4

Agradecí las palabras de Juan. Sabiendo que, al menos aquella noche, tendría un compañero leal en la batalla. Comenzamos a subir los escarpados acantilados siguiendo la ruta marcada por Roque y sus hombres. Cuando llegamos arriba mis ojos se abrieron asombrados. No esperaba encontrarme lo que vi. El negro cielo recogía los reflejos del fuego. Un infierno de sangre y llamas nos esperaba a un kilómetro de distancia. Se podía nescuchar los gritos aterradores de los heridos. Pedro se giró, antes de lanzarnos una leve sonrisa: -El botín es vuestro. Coged lo que podáis y no dejéis hombre, mujer o niño vivo en esa maldita aldea. Que Juan el Grande sepa que Fregosso y Cabrón navegan juntos nuevamente. Los gritos de los hombres, que ya comenzaban a correr hacia el pueblo, rompieron el hilo de mis pensamientos. No esperaba esto. ¿Cómo era posible que Pedro hubiera cambiado de opinión así? Y, lo más importante, ¿qué tenía que ver el rey aragonés en todo esto? Juan me golpeó levemente al pas

[Relato Histórico] Pedro Cabrón-3

Después de tantos días de navegación cercana a la costa, no tenía dudas de que íbamos hacía el norte. Cruzamos el Estrecho sin muchos problemas y pocos barcos se habían acercado a nosotros. Los más, respiraron tranquilos cuando la Besada pasaba velozmente sin detenerse. La fama de aquella nave con el mascaron de cabra erguida superaba con creces a la de otras naves. Ni tan siquiera el antaño temido Antón estaba a la altura y prestigio alcanzado por el capitán Cabrón y su tripulación. Su violencia estaba siendo desmedida y, juro por Dios nuestro Señor, que no deseaba verla con mis propios ojos. Pero mis suplicas no fueron cumplidas. Aquella noche todo cambió de pronto. El humor de Pedro fue endureciéndose según el astro rey iba ocultándose en las sombras. Pasaba el día junto al timón, gritando órdenes a sus hombres y discutiendo con Rodrigo. Cristóbal se mantenía callado y apartado del grupo, observando a su hermano y desaprobando con la cabeza la actuación del capitán. No pude