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El primer examen

El primer examen que realice en la Facultad fue de historia Antigua, de una optativa. No recuerdo exactamente de qué, pero si como fue. Yo estaba sentado al final del aula, llena de esas sillas de pala tan incomodas. Cuando las filas se separaron, me quedé justo en frente de Cañizar, el profesor de la asignatura. A mi derecha estaba Lacueva y, si no recuerdo mal, a la izquierda Oscar, otro buen amigo. Por alguna razón que no recuerdo, el examen me gustó y me estaba saliendo bien, tanto que comencé a reírme silenciosamente.

Lacueva me miraba de reojo, preguntándose qué narices me pasaba. Y yo seguía a lo mío, riéndome, mirando por la ventana y escribiendo. Los nervios, supongo. Lo cierto es que, después de una de mis eternas miradas por la ventana, al posar mis ojos sobre el examen, éste no estaba. Busqué con la mirada por el suelo, pensando que lo había tirado. Como supondrán, mi sonrisa desapareció y los nervios cobraron mayor protagonismo. Una risa soterrada a mi derecha, me llevó a mirar a Lacueva. Llevar juntos desde los dos años nos permite hablarnos sin pronunciar palabras. Sus ojos lo decían todo:

-¿Vas a dejar de reírte?

-Devuélvele mi examen- decían los míos.

-No sé, no sé....

-Que si te cogen nos echan a los dos y yo pasó de irme a estudiar a Navarra.

-Jodeteeee

-Tío, devuélvemelo.... por tu madre, por la mía, o por la madre que parió a Cañizar, pero devuélvemelo.

A todo esto, mi mesa estaba limpia, Cañizar levantaba la cabeza, preguntándose que pasaba al fondo, pero sin llegar a levantarse a ver que ocurría. O, tal vez, sin querer saber. Y yo, blanco, como el verde de mi mesa. Esperando, tamborileando con el bolí sobre la mesa, que era pala. Jugueteando con el único papel que tenía en ella. Al final Lacueva me devolvió el examen. No sé si llegó a copiarlo o no, creo que no, que solo lo hizo por jugar un rato. Pero el susto, aun lo tengo en el cuerpo. De mi cabeza no se iba la idea de que, por un simple juego, podría haber estado en la calle tras mi primer examen. Piensen ustedes que yo venía de Ríolete y pensaba que la Universidad era más dura, que si te pillaban copiando podían echarte. El tiempo me demostró que no. Que puedes llegar a aprobar un examen aunque te pillen copiando. Pero esa es otra historia que les contaré otro día, tal vez mañana, en honor a esos estudiantes que algún día fueron como yo.

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