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El año del fénix

El año que acaba de terminar ha sido uno de los más duros de mi vida. A finales de 2018, todos mis planes se vinieron abajo de pronto, sin previo aviso. Y con ello, también yo caí sin ser capaz de frenar mi descenso propio a los infiernos. 
Los primeros meses de 2019 me sirvieron para aprender el significado de palabras que no habían estado en mi vocabulario: ansiedad, miedo, depresión,... se hacían fuerte para destrozarme y anclarme a la cama o a una casa que me daba auténtico pavor. Incapaz de encontrar salida, terminé encontrándola en el psicólogo. Y así, en silencio (hasta hace muy poco nadie en mi familia lo sabía, como si fuera un apestado por solicitar ayuda), fui buscando crear un nuevo camino. 
Pero el camino se iba llenando de piedras, por lo perdido, por la incapacidad de salir mi pozo personal, y por el daño que alguien trataba (y trata) de hacerme. Por eso, hoy, que he salido de ese infierno en el que estaba gracias a la ayuda de la familia y los amigos (no tendré años p…
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Vuelta al pasado

Estamos cambiado de década y todo parece volver al pasado: en el cine, en la literatura, en la televisión, en las ropas y, ahora, en la política. Llevamos años en los que vemos el repunte de la extrema derecha y los nacionalismos por toda Europa. Se avecinan tiempos de crisis y hay quienes desean levantar fronteras y provocar guerras. 
En nuestro país, también miramos al pasado, y como hace un siglo, lo hacemos a la inversa de Europa. Por primera vez en nuestra democracia moderna, tenemos un gobierno de coalición y como ya ocurriese en la II República, se ha conseguido con la unión de las izquierdas. Unas izquierdas que solo tenían un frente común y muchas desavenencias y que todavía necesitan limar asperezas de cara a los primeros presupuestos social-comunistas de nuestra historia. 
Son muchos los que tienen miedo del resultado de este gobierno. Personalmente, estoy bastante tranquilo y no creo que vayan a destrozar el país. Por dos razones: la UE controla mucho más nuestra economía…

Parecer ser

Durante mucho tiempo, traté de agradar a quién se acercaba a mi. Tanto, que llegó un momento en el que comencé a verme a mí mismo como humo. Una simple fachada vacía, que ocultaba nada. Y eso, durante años, fue minandome; hasta hacerme perder el norte y olvidarme de quién soy realmente. Pero, hace unos años, me redescubrí de la mano de una persona que ya no está en mi vida. Y me di cuenta de lo importante que es ser uno, sin miedos, sin complejos, sin mentiras.
Y así es como trato de ser ahora: llevando la verdad por delante para que SER y PARECER SER sean lo mismo. Aprendí a dejar de morderme la lengua, a hablar sin complejos de mis sentimientos, de mis gustas (que eran míos, aunque otros no lo compartieran) y eso me condujo a la felicidad. A la real. A la que te permite ser completo sin necesidad de parecer ser lo que a tu grupo/pareja/familia le gustaría que fueras.
Pero eso me ha llevado a pensar en algo mucho más profundo e importante: lo triste que es necesitando tener que agrad…

De miedos

No siempre podemos ser fuertes. Podemos tratar de aparentarlo; podemos aferrarnos a una falsa sensación de felicidad. Pero, a la hora menos esperada, te rompes. Te rompes una y mil veces. Incapaz de controlar las lágrimas que brotan de tus ojos. Incapaz de detener el temblor que recorre tu cuerpo.
Es imposible evitarlo; y esconder el dolor no hace más que acrecentarlo. Lo sé. Lo sé de primera mano en este año que me ha mirado con mal ojo. Quizá, solo quizá, el peor año de los 40 que he disfrutado.  Y he tratado de ser fuerte. De aparentar ser lo que no soy y, al final, una y otra vez, me rompo. Y duele aun más. 
Duele el alma, el corazón y el estomago. Duele hasta el último de los huesos y tu cuerpo pide que te dejes atrapar por las sábanas. Que te escondas bajo ella del monstruo que viene a verte cada mañana  -en esos días, aprendes a temer a la claridad-. Un monstruo que se disfraza de soledad y de silencios. Al que acallas con la música hasta que la música se transforma en un last…

De pienso para humanos

Nos volvemos gilipollas. Definitivamente, nos estamos ganado la extinción a pulso. Ejemplo práctico: Me han encargado un artículo sobre una nueva moda que está llegando a Europa: comer a base de pienso (llámalo "Comida en Polvo Nutricionalmente Completa"). Son varias las empresas (Joylent, Huel, KÜiK Mealque o Soylent, entre otras) que venden ese polvo que puede convertirse en batido, con el objetivo de que comamos rápido y sano; y con la mejor opción vegetariana y para cuidar el planeta.
No es más que una moda que viene de:
La idea postmoderna de que ya no existe tiempo para lo innecesario: comer ya no es un placer; es algo que hay que hacer para vivir y, por tanto, se puede delimitar en el tiempo.Muchos gimnasios, y tiendas asociadas, principalmente vinculadas a culturistas la recomiendan a sus deportistas, junto a otros componentes nutricionales que hinchan los músculos (la apariencia sobre el esfuerzo real, luego pasa lo que pasa)La cultura vegana y el anti-especismo (aho…

De fotos

Hoy vuelvo mis ojos a ella, la niña sin nombre que cambió mi vida hace más de 11 años. No sé que razón me lleva a eso, pero cada cierto tiempo necesito mirar esta imagen. Recordar su dura historia y su sonrisa sincera. La verdad que se esconde tras esos ojos. Quizá al mirarla lo que hago es recordar qué y quién soy, y al suerte que tengo por ello. Quizá me arrastre de nuevo a la tierra, me centre en el mundo y me recuerde que no soy el centro de nada y que mis problemas, por graves y profundos que me puedan parecer, son una nimiedad en el mundo que habitamos.

O, quizá, simplemente, sea el anhelo de volver a la India, de volver a ser parte del todo, de volver a sentirme vivo en plenitud.

Huye

Llora a través de la noche, tratando de correr para huir de la oscuridad que llena los días. Lágrimas sangrantes surcan su rostro con el salado sabor del que sabe que solo la muerte es el destino. Y huye. Corre como alma que lleva el diablo sabiendo que solo hay una ventana entre su salvación y su pesar. Lo sabe, sabe que, como cada noche desde hace muchas noches, el viejo del sobre, el que tiene negras las alas, el corazón y la levita, volverá a buscarlo. Y le dirá: hazlo.
Y sabe que no sabe cuánto más podrá aguantar. Cuanto tiempo tendrá fuerza para anclarse a la cama y no correr hacia una falsa salvación. Y llora, a través de la noche, para huir de la oscuridad que llena su corazón desde el mismo día en que todo se partió. Desde aquel aciago momento en el que todo llegó a su fin. Y lucha, lucha por evitar sentir lo que siente, por evitar amar como ama a pesar del dolor que le causa.
Y huye. Huye de sí mismo, huye de los demás, huye de ella aun aferrado a ella. Por que ella, con sus…