De días y conquistas

En un día como este, donde el caínismo y pesimismo hispano sale a relucir con más fuerza que el resto del año. Un día en el que, aceptando como valida la leyenda negra creada por los ingleses y sustentada en los escritos de fray Bartolomé de las Casas niega cualquier atisbo de positivismo en los resultados posteriores de la cruenta conquista de Las Indias.

Yo no voy a entrar en lo que pienso de los comentarios vertidos este día por unos y otros; la mayor de las veces sin verdadero conocimiento de causa y aceptando por válidas las leyendas negras y rosas (la promovida por los enemigos; la nacida de los vencidos), porque tanto unos como otros olvidan que hay múltiples colores. Y que la conquista castellana, siendo cruel y violenta, no hubiera sido posible sin el apoyo de los propios indigenas, en guerras abiertas previamente a la llegada de los occidentales. Tampoco parecen tener en cuenta que el siglo XVI no puede ser observado con la moral del XXI. Por eso, no voy a comentar mucho sobre mis pensamientos sobre lo ocurrido, pero tampoco voy a pedir perdón por pecados que no son míos.

Lo que sí haré es seguir trabajando en la documentación de mi próxima novela histórica, que tendrá como escenario Nueva Granada y, como tiempo, los primeros pasos de la conquista castellana de aquellas tierras, acompañando a uno de los muchos aventureros que se adentraron en aquellas tierras buscando fortunas: un hombre ambicioso, cruel, violento, paternal y amoroso. Un hombre de esos que no podemos juzgan con ojos del siglo XXI.

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