El asesino gaditano de Barbarroja

El gaditano Luis de Presenda, vivió en la primera mitad del siglo XVI entre Cádiz y las costas africanas. Comerciante de origen genovés estuvo avecindado en el reino Fez donde por: 
sua pesoa e credito aquele reino mandava, avendo mais de quinze anos que nele estava, com grande casa de muitas mercadoiras e criados, indo-lhe muitos navios de Cáliz a Jenoa e doutras partes, asi a Arzila e a Cepta, como a Larache e a Çalé, donde em todos estes lugares tinha casa e mercadorias; e era tanto seu credito, asi em terra de cristaos como de mouros, que quem tinha dinheiro nele lhe parecía que era rico, e, alem, de ser notado desde credito, em seu tempo nao houve homem que era jenti-leza de rosto e corpo lhe igualase”[1]

Sin embargo, nada de eso le habría hecho pasar a la historia  Se llegó a decir de él que era hombre sin escrúpulos y quizá eso hizo que el emperador le asignase embajada, en la primavera de 1535, a Túnez, a dónde llegaría con dinero, barcos, hombres y el falso titulo supuestamente otorgado por Suleyman de "señor del norte de África". Llegó protegido por el aura de gran señor en empresa comercial y así entró en contacto con un anciano, pero peligroso, Barbarroja. Su misión era mucho más compleja y el peligro de la misma había llevado al Emperador a amenazar a Presenda con la vida de sus hijas, retenidas en Cádiz, si no accedía a su pretensión: asesinar al viejo pirata. Para ello se estableció que el embajador español realizaría una fiesta en la ciudad, a la que sería invitado Barbarroja al que, en algún momento de la misma, se le envenenaría [2]. 

Pero el resultado no fue el esperado y el intento de asesinato acabó con la cabeza de Presnda clavada en un palo. Tras el aciago final de Presenda, que siguió manteniendo casa abierta hasta su muerte, el emperador Carlos V estableció dos cédulas de dote para casamiento de sus dos hijas, vecinas también de nuestra ciudad [3].




[1] Rodrígues, Bernardo: Anais de Arzila, crónica inédita do século XVI, t. II. Academia das Ciencias de Lisboa, Lisboa, 1913. p. 104.
[2] James Reston, JR.: Defenders of the Faith: Christianity and Islam Battle for the Soul of Europe, 1520-1536.
[3] Ídem, p. 274.

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