Entradas

Mostrando entradas de febrero, 2016

El ridículo del 96

Imagen
Cuando hablamos de la Historia de Cádiz caemos, casi sin querer, en alabar a sus hombres y exaltar su grandeza. Pero la realidad no siempre es como queremos verla y, a veces, los gaditanos fueron tan cobardes como en otras valientes. Algo así fue lo que sucedió en 1596, cuando casi diez mil soldados ingleses y holandeses, bajo el mando del Conde de Essex entraron sin oposición en la ciudad. Las razones: la armada española contaba con 40 navíos para enfrentarse a las 170 velas enemigas y, pese al valor mostrado por Juan Portocarrero y el Marqués de Santa Cruz, nada se pudo hacer en el mar, teniendo las naves que replegarse a Puerto Real —donde terminarían siendo incendiadas para evitar que cayeran en manos inglesas—. Mientras, en la ciudad se preparaban para la defensa, repartiéndose las compañías, de unos 100 hombres, en los diversos baluartes bajo mando de oficiales de segunda que, sin embargo, mostraron el valor que le faltó a los gobernantes. Tan escasa fue la resistencia que la ci…

De miradas

Aquello fue nuevo para mí. 
Jamás sentí tantas ganas de abrazar a alguien, de besar y sentir su calor. Una mirada que hizo mi corazón saltase y que me entrasen ganas de tirar toda mi existencia por la borda. Raquel, ese es el nombre que aún hoy me hace sentir diferente. Ella era mayor que yo, habíamos coincidido en la Escuela aquel día y me invitó a visitar una galería de arte. No sé, nunca lo supe, si ella llegó a sentir lo mismo que yo: que estábamos hechas la una para la otra. Quizá sí, y por eso su mirada lacónica que parecía decir que aquello era imposible. Imposible en un Madrid dominado por la tradición, en una España que ni siquiera hoy es lo tolerante que dice. Y yo solo era una niña que me casaba un mes después. Y no nos conocíamos, aunque todo mi cuerpo temblaba con su sola presencia; aunque desease abandonar todo e irme con ella, donde fuera, a cualquier lugar del mundo donde pudiera rodearla con mis brazos y quedarnos así, por siempre.
Una mirada, una sola mirada pudo ca…

Aventuras de Fernán Garces. 1ª Entrada.

I 1488 Arguim
El viento azotaba las velas y la nave se movía al vaivén de las olas. Paseé la mirada por la cubierta y vi rostros curtidos que rezaban atenazados por el miedo, pues el mar es madre del marino e igual que arrulla unas veces, castiga los pecados otras muchas. Y aquel día Dios Nuestro Señor parecía dispuesto a castigar los nuestros haciéndonos zozobrar frente a Arguim. La costa se mostraba desafiante, recortada en el cielo de la mañana aparecía grisácea cada vez que La Gitana se alzaba sobre las olas.
—¡Maldita la hora en que decidisteis salir, Fernán! —me aferré al timón, ayudando a Jácome para mantenerlo firme. —Era necesario —respondí— Debíamos adelantarnos al resto para realizar esta empresa. —Voto a Dios, Fernán, que la locura de Pedro Cabrón sigue viva en vos.
Mi risa fue acallada por el ruido de los truenos y la conversación interrumpida por el fuerte viento que acompañaba la tormenta. Temí por el velamen, pero ya era tarde para recoger el aparejo y los hombres se ac…

Matar a un ruiseñor: obras que marcan

Imagen
Hay obras que marcan para siempre. Para mí, una de las más importantes fue "Matar a un ruiseñor" de Harper Lee, una autora que con solo dos obras pasará a la historia de la literatura por la calidad de la misma (sobre todo de la primera, publicada en 1960) y por las enseñanzas que nos dejó en ellas.
Un canto a la tolerancia que aun hoy se mantiene vigente y debiera ser lectura obligada —por el bien de la Humanidad—. Uno de esos extraños libros que enseñan a ser mejores, que nos recuerdan la importancia de mirar al otro como a un igual y que nos permite ponernos en la piel de los marginados pero, sobre todo, nos muestra un ejemplo a seguir: el de Atticus Finch. Tanto por la defensa del más indefenso (Tom Robinson), como en las enseñanzas a sus hijos.
Para colmo, el libro permitió que viera la luz una obra maestra del séptimo arte, dirigida por Robert Mulligan y protagonizada por un Gregory Peck absolutamente inconmensurable.