Elecciones.

Hoy comienza la campaña electoral más divertida de los últimos tiempo. Más allá de ideologías políticas, se nos abre un  panorama interesante con cuatro partidos nacionales luchando por hacerse con un hueco en el gobierno. Y con unas encuestas que solo parecen estar de acuerdo en dos aspectos: el PP ha tocado suelo y no bajará más; y Podemos sigue en descenso.

Así, el mapa nacional, a 4 de diciembre, se muestra predominantemente azul. Pese a todas las criticas que se puedan achacar al gobierno central —que no son pocas, precisamente— una mayoría de electores parece dispuesta a repetir voto y continuar confiando en la labor del PP. Frente a un PSOE al que la oposición no ha sentado del todo bien y que lucha por mantenerse como segunda fuerza política frente a la imponente entrada de C's en la carrera nacional —aquí podríamos preguntarnos qué hubiera ocurrido de una alianza C's/UPD que nunca llegó a producirse, quizá hoy hablaríamos de que los naranjitos estarían luchando por más altas cuotas de poder—.

Y es, precisamente C's la fuera más llamativa. Sí Podemos vino a cambiar las reglas del juego, al final son los de Rivera los que parecen llevarse el gato al agua. Las últimas encuestas le sitúan en empate técnico con el PSOE —algún periódico, incluso, les coloca segundos en un hipotético empate a tres con PP y los socialistas—. Mientras tanto, Podemos parece no poder. La gestión de Madrid, Barcelona y Cádiz parece pasarle factura entre el electorado que ha visto como su ilusión por una nueva política ha quedado reducida a nada y, parece, huir de una izquierda fragmentada ¡como siempre! que sigue empeñada en coger su pequeña parcela de poder en vez de aunar esfuerzos por el cambio.

Sea como sea, el 20 de diciembre veremos los resultados y, esperemos, por una vez, sepamos —todos— aceptarlos. Al fin y al cabo, gobierne quien gobierne, no se acabará el mundo.

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