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Mostrando entradas de mayo, 2015

Shuarma -- El Universo

Calor no, lo siguiente

Hace calor, y el calor reblandece las ideas y adormece el espíritu. Pero, lo que es aún peor, multiplica el número de quejas porque hacer bochorno, por las fotos playeras de los amigos. Y eso es más grave.
Uno puede soportar los más de 35º que tenemos hoy, en pleno mes de mayo, con la esperanza de que el agosto se presente fresco y ausente de levante. Pero es que no hay quien se levante, y eso es peor. Se duerme (me duermo) uno por los rincones y es incapaz de juntar dos palabras -ni hablada ni escrita- con coherencia. Incapaz de lanzar mi hermosa y fluida verborrea solo me queda el silencio argumental de mi mente. Pero ni eso, hoy, en mi cabeza solo suenan las chicharras... Y eso que es lo es mayo.

De Historia

Desde hace años, para mí, los miércoles son miércoles de Historia. De compartir lo poco que sé sobre mi ciudad y su evolución con todos los que tengan a bien oírme. Este año, por motivos laborales, había dejado de hacerlo, abandonando mi horario habitual en Onda Cádiz —en el programa Gente de Cádiz— y reduciendo mis apariciones solo al programa El Farol, donde lo que se cuenta no siempre es verdad. Pero ya he regresado, y disfruto de esos 30 minutos de conversación con Manoli Lemos casi como al principio. De hecho, mucho más. Ahora ya no tengo aquel miedo escénico, aquella vergüenza a quedarme en blanco o no saber responder las cuestiones que Manoli me lanza. 
Ahora disfruto cada segundo y, casi, me cuesta irme. Y me he dado cuenta de que lo que me gusta del programa es poder hablar de Historia con alguien a la que también le apasiona y poder devolver un poco de ese rico patrimonio que la ciudad posee. Yo no soy el mayor experto en Historia de Cádiz, ni lo pretendo; solo soy un enamo…

De agobios y playas

Me agobio, como se agobian los niños pequeños cuando no logran su objetivo. Me siento un pequeño gran niño caprichoso que es incapaz de alzarse con la piruleta ganadora. ¡Quiero mi chupa-chúps! que no tiene nada de perita en dulce o manzana caramelizada, es más un tocho de 700 páginas y temática clara: familias gaditanas. Y me agobio, me agobio porque tengo la sensación de no llegar a tiempo, de ir corriendo sin ser capaz de disfrutar de algo que me gusta. Me agobio porque quiero que este lo mejor posible, por todos esos que han confiado en mi: mis directores de tesis (en especial Rafael que me ha aguantado desde el principio) y mis padres. 
Y, para colmo de males, tuve la genial de idea de meterme en un master de gestión cultural, que uno a mi trabajo y mis temas propios. Y aumento el agobio y, paradójico, no me da por comer, sino por escribir, pero como escribo sentado —a día de hoy no he aprendido a hacerlo en pleno vuelo sin motor— parece que la cosa es similar. Todo el mundo que…

La huida

A veces las cosas no son como creemos, como olemos, como sentimos. Un palito puede convertirse en un tronco robusto, y un robusto tronco partirse en dos como un lápiz en manos de un niño inquieto. A veces, ni lo que vemos se ajusta a la realidad. Menos aquí, donde los sueños se entremezclan con la vida; quizá sea esta nueva droga, quizá esa contaminación de la que tanto nos avisaron y que hoy cubre de cenizas las calles; quizá, simplemente, sea la única forma de encontrar sosiego en este mundo de dolor. 
Y no me quejo de mi vida, yo soy un privilegiado. Mis manos siguen limpias y aun no hay callos en mis dedos. No he bajado a las minas ni he tenido que descender a las hidroeléctricas subacuáticas donde la presión y la soledad acaban terminando con la cordura. No, tampoco he ido a la guerra ni he visto a seres queridos morir; aunque, ciertamente, no tengo a quien llamar amigo o familia pues fui apartado de los míos hace demasiado: educado y formado para ser élite. Un burócrata gris qu…

De Ferias del libro.

El día 9 de mayo comienza la XXX Feria del Libro de Cádiz, este año dedicada a la Novela Negra. Reconozco que esta es la única feria que me gusta y que disfruto recorriendo sus casetas —casamatas en Cádiz—, que se llenan de libros y libreros, muchos de ellos ya amigos después de tantos años de lecturas y paseos por sus establecimientos.
Es, también, el momento para conocer nuevas ofertas y descubrir a esos autores que, de pronto, se convierten en imprescindibles en tu propia biblioteca. De charlas junto a la barra del bar, de comentarios con otros autores y lectores, pero, sobre todo, con amigos. 
Si hace seis años me hubieran dicho que me iba a convertir en un habitual en las Ferias del Libro —o que iba a firmar en Cádiz, San Fernando, Jerez, Málaga y Sevilla—, seguramente me hubiera reído. Mi sitio siempre fue al otro lado de la mesa: donde se sitúa el lector que acude a cruzar unas palabras con sus ídolos, que para mi nunca fueron actores o futbolistas pero si escritores de todo t…

Audrey Hepburn

Hoy habría cumplido 86 años una de las mujeres más hermosas del mundo. Cuyas películas nos llevan a la era dorada de Hollywood. Así que hoy, simplemente, les recomiendo que vean alguna de sus películas. 
Yo por mi parte, descansaré disfrutando de Charada.

De pelos

¿Han ido alguna vez a una peluquería? Por supuesto que sí, todos hemos sufrido la pérdida de nuestros pelos a manos de profesionales. Y ahora, justo ahora que veo cortar las barbas de mi vecino y espero para poner a remojo las mías, me doy cuenta que la peluquería es un claro reflejo de la política patria.
Puede no gustarnos el peluquero, pero siempre volvemos. Y volvemos al mismo, al que le quitó los pelos a tu padre y tu abuelo; que ya no es el mismo, ahora es el hijo o el nieto. Pero el ritual se mantiene: tú vas, porque así debe ser, y dejas que te toque la cabeza, te recorte donde quiera y, finalmente te cobre sin preguntarte sobre el resultado. 
Porque en el fondo, en la peluquería como en la vida, somos conservadores, fieles a la tradición familiar y sumisos. Vivimos cómodos y nos dejamos hacer.