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Retomando

Llevo meses sin pasar por aquí, pero no por haber olvidado este rincón. Las obligaciones profesionales han sido muchas en este tiempo y el poco tiempo que me quedaba debía -como buena obligación moral- dedicarlo a lo personal. Sin duda, lo más importante de la vida.

Por eso hoy paso por aquí, simplemente para recordar las muchas horas de letras y, sobre todo, de desnudar sentimientos —más o menos verídicos—que he compartido con todos los que han tenido a bien pasar por esta pequeña ventana a mi vida.

Ahora me planteo nuevos retos: terminar una tesis doctoral a la que le queda poco más de 3 meses para estar completamente concluida; terminar ese libro de leyendas con el que ando trabajando y realizar los cambios solicitados para mi próxima novela (que verá la luz en 2016, si nada lo impide). Y, por supuesto, retos personales acompañados de esa persona maravillosa que ahora camina a mi lado. 

Pero, aunque me encuentro sumido en un tiempo de cambios y con poco tiempo, trataré de seguir pasando y dejando algunas pocas líneas mientras retomo toda mi actividad, que comenzará el día 8 de abril, a las 13h, volviendo a Onda Cádiz TV para hablar de Historia, después de media temporada ausente por motivos laborales.

Comentarios

Verdores de Tigre ha dicho que…
Muy interesante tu blog, exitos con todos tus proyectos. Te invitamos a seguir nuestro blog donde encontrarás poesía y narrativa. Sigamos construyendo, un abrazo!
Javier Fornell ha dicho que…
Muchas gracias, pasaré a veros algunas veces. Y a seguir en el camino.

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Nihil cognitum quin praevolitum

Ando leyendo "Niebla" de Unamuno, y su frase Nihil cognitum quin praevolitum (Solo se conoce lo que se desea) me ha llamado la atención por la verdad que se esconde tras ella. Yo también, como don Miguel, creo que sólo el deseo nos hace crecer, conocer, amar, avanzar. Mientras que desear lo conocido nos convierte en conformistas estancados en nuestras vidas. Nos impide abrir nuestras mentes y mirar más allá de nuestros limites existenciales.
Desear algo, luchar por conseguirlo, o construirlo con tu propio sudor, es el verdadero motor del crecimiento humano. Y, cuando ya lo conoces y sabes si es lo que buscabas o no, hay que seguir adelante. Así, hasta el último día de nuestras vidas.
Sin pensar si lo alcanzado terminó en fracaso o triunfo ya que, cada deseo conocido, nos hará más ricos, sabios y. por tanto, mejores. Nos habrá obligado a avanzar conociendo nuevas metas, abriendo nuevos caminos. Así que, como Augusto, yo también me digo en mi vida Nihil cognitum quin praevoli…

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