Ir al contenido principal

De Góngoras y Quevedos

Que lejos quedan esos tiempos en el los genios de las Artes y las Letras solucionaban sus problemas con ingenio, cargado de más o menos sorna, y cierta educación.

Pero los tiempos cambian y ya no existen Quevedos ni Góngoras, como tampoco quedan Quijotes. Y es esto último lo que necesita nuestro pequeño rincón andaluz: un Quijote que en su locura aúne a los miles de artistas de todos los campos que pululan por la villa.

Si algo tiene Cádiz, es ingenio, del bueno, del que podría darle mucho a la propia ciudad y a sus creadores. Pero, donde hay muy ingenio, también hay mucho ego. Y ninguno de los que andamos en este mundillo estamos libres de pecado —al fin y al cabo, todos recibimos con satisfacción las alabanzas, cuando las hay— pero ni eso justifica que seamos incapaces de dar un paso adelante e ir todos a una, como en Fuenteovejuna a terminar con el Comendador. 

Yo, que me muevo en el mundo literario, no puedo más que mirar a mi alrededor y ver tantos y tantos nombres de la vieja y nueva hornada mostrando, cada uno en su campo, lo mejor que pueden dar: novelistas, poetas, relatistas/cuentistas que van dejando su impronta y su estilo, que ganan adeptos, devotos casi, pero que, sin embargo, son/somos incapaces de embarcarnos en el mismo barco para llegar a un puerto de destino que debe ser similar: lograr situar a esta pequeña ciudad del sur en el lugar que le corresponde por Historia.

Parece que preferimos ser góngoras y quevedos "aperez-revertizados" lanzándonos puñales de mentira para abrirnos hueco en un mundo en el que se debería entrar por la aceptación de los escrito y no por la obligatoriedad del amigo fiel. Y eso hace que los sentimientos se extralimiten, que los odios se acrecienten por afinidad y que la envidia insana gane el terreno que debería ser de la rivalidad sana: la de Góngora, la de Quevedo.

Y, al final, pierden los mismos. O la misma: pierde Cádiz, pierde la cultura.


Comentarios

Entradas populares de este blog

Corona o Reino de Aragón

Ni Aragón, ni Cataluña, ni Valencia son entidades anteriores a la Edad Media. Hasta 1163, con Alfonso II, no se distinguirá entre reino y corona de Aragón. En la Corona tendrán cabida todos los reinos, condados y señoríos que guardan algún tipo de dependencia con el rey aragonés. Esta existencia de diversas entidades autónomas en muchos aspectos, solo es entendible desde la expansión territorial a costa de los reinos musulmanes del sur. En esa expansión los nobles irán recibiendo tierras y beneficios. Expansión que acabará chocando con la realizada por el condado catalán.

Con respecto a Cataluña, entrará a formar parte de la corona después del casamiento de Petronila (hija de Ramiro II de Aragón) con Ramón Berenguer IV, conde de Cataluña, quien, a pesar de ejercer como tal, no toma el título real.
Durante el siglo XIII la Corona de Aragón continúa con su política expansionista hacía el norte, pero tras el Tratado de Almizrad de 1244 y la derrota de Pedro el Católico en Muret, la ex…

Nihil cognitum quin praevolitum

Ando leyendo "Niebla" de Unamuno, y su frase Nihil cognitum quin praevolitum (Solo se conoce lo que se desea) me ha llamado la atención por la verdad que se esconde tras ella. Yo también, como don Miguel, creo que sólo el deseo nos hace crecer, conocer, amar, avanzar. Mientras que desear lo conocido nos convierte en conformistas estancados en nuestras vidas. Nos impide abrir nuestras mentes y mirar más allá de nuestros limites existenciales.
Desear algo, luchar por conseguirlo, o construirlo con tu propio sudor, es el verdadero motor del crecimiento humano. Y, cuando ya lo conoces y sabes si es lo que buscabas o no, hay que seguir adelante. Así, hasta el último día de nuestras vidas.
Sin pensar si lo alcanzado terminó en fracaso o triunfo ya que, cada deseo conocido, nos hará más ricos, sabios y. por tanto, mejores. Nos habrá obligado a avanzar conociendo nuevas metas, abriendo nuevos caminos. Así que, como Augusto, yo también me digo en mi vida Nihil cognitum quin praevoli…

Sin comentarios

En este blog no se come por comentario, de hecho eres libre de expresar lo que quieras y opinar lo que quieras mientras no insultes a nadie que no sea yo. Y, quizá, algunos os preguntéis a que viene esto cuando precisamente no son muchos los comentarios que se leen en estas páginas. Y es que no hace referencia a este rincón, sino a esos otros en los que los comentarios son censurados por llevar la contraria al dueño del garito, mientras se permiten insultos fáciles a cualquiera que pase.
Por aquí pueden pasar, comentar si lo desean o no hacerlo si es lo que prefieren. No importa. Lo único que importa es mantener la libertad de expresión en esta red de redes que nos une a lo largo del planeta. Aquí y en todos los demás lugares es nuestro deber defenderla.