Ir al contenido principal

Fin de ciclo

Me gusta el final del verano. El mes de septiembre, con su tiempo intermitente y sorprendente, que lo mismo te invita a ir a la playa que ponerte una sudadera. Que hace que las mañanas amanezcan húmedas y la noche casi empapa al que se atreve a cruzarse en su camino.  Ese camino de vuelta, de retorno a la rutina de un nuevo año -porque el año comienza en septiembre, no en enero-; el regreso a los puestos de trabajo; los niños cargados con mochilas llenas de conocimiento y la alegría de los padres que entregan a sus "pequeños monstruos" a sus salvadores anuales; profesores hastiados antes de comenzar su nuevo curso.

Ese curso que se carga de sueños y anhelos en los que entran en nuevos ciclos vitales. Y también yo, como otros muchos, comienzo mi curso. Un curso diferente, porque en este otoño no abro nuevos ciclos -más allá de algún master y alguna que otra aventura literaria- pero si cierro. Cierro mi responsabilidad en Manos Unidas, después de seis años y tras un crecimiento personal que jamás podré compensar.

Entré en Manos Unidas con 17 años, un niño que seguía a su hermano ciegamente y, casi 18 años después, dejo la responsabilidad de Delegado en Cádiz y miembro de la Comisión Permanente feliz de haber cumplido -con sus sombras- mi objetivo. Manos Unidas forma parte de mi vida. La experiencia vital más importante que jamás tendré la tuve junto a Mary, Pury y Laura en la India donde, de la manos de Mercedes -entonces al frente del departamento de India- aprendí a ver y valorar la vida. Allí dejé de ser el niño que siempre había sido, caprichoso a veces, infantil muchas, superficial otras, y comencé a convertirme en el hombre que hoy soy. El que sabe que el valor de las cosas no se mide en dinero, sino en esfuerzo. Que el valor de las personas no se mide en el "que", sino en el "cómo" se es. 

El próximo sábado daré mi paso atrás, el que toca y quiero tras 6 años al frente de la delegación gaditana. Un paso atrás que no supone un adiós, ni tan siquiera un hasta luego. Tan solo es volver a ser lo que siempre he sido: uno de los 5000 voluntarios que trabajan desde Manos Unidas por lograr un mundo mejor uniendo sus manos a las manos de nuestros hermanos del sur. 

Comentarios

Entradas populares de este blog

Corona o Reino de Aragón

Ni Aragón, ni Cataluña, ni Valencia son entidades anteriores a la Edad Media. Hasta 1163, con Alfonso II, no se distinguirá entre reino y corona de Aragón. En la Corona tendrán cabida todos los reinos, condados y señoríos que guardan algún tipo de dependencia con el rey aragonés. Esta existencia de diversas entidades autónomas en muchos aspectos, solo es entendible desde la expansión territorial a costa de los reinos musulmanes del sur. En esa expansión los nobles irán recibiendo tierras y beneficios. Expansión que acabará chocando con la realizada por el condado catalán.

Con respecto a Cataluña, entrará a formar parte de la corona después del casamiento de Petronila (hija de Ramiro II de Aragón) con Ramón Berenguer IV, conde de Cataluña, quien, a pesar de ejercer como tal, no toma el título real.
Durante el siglo XIII la Corona de Aragón continúa con su política expansionista hacía el norte, pero tras el Tratado de Almizrad de 1244 y la derrota de Pedro el Católico en Muret, la ex…

Nihil cognitum quin praevolitum

Ando leyendo "Niebla" de Unamuno, y su frase Nihil cognitum quin praevolitum (Solo se conoce lo que se desea) me ha llamado la atención por la verdad que se esconde tras ella. Yo también, como don Miguel, creo que sólo el deseo nos hace crecer, conocer, amar, avanzar. Mientras que desear lo conocido nos convierte en conformistas estancados en nuestras vidas. Nos impide abrir nuestras mentes y mirar más allá de nuestros limites existenciales.
Desear algo, luchar por conseguirlo, o construirlo con tu propio sudor, es el verdadero motor del crecimiento humano. Y, cuando ya lo conoces y sabes si es lo que buscabas o no, hay que seguir adelante. Así, hasta el último día de nuestras vidas.
Sin pensar si lo alcanzado terminó en fracaso o triunfo ya que, cada deseo conocido, nos hará más ricos, sabios y. por tanto, mejores. Nos habrá obligado a avanzar conociendo nuevas metas, abriendo nuevos caminos. Así que, como Augusto, yo también me digo en mi vida Nihil cognitum quin praevoli…

Sin comentarios

En este blog no se come por comentario, de hecho eres libre de expresar lo que quieras y opinar lo que quieras mientras no insultes a nadie que no sea yo. Y, quizá, algunos os preguntéis a que viene esto cuando precisamente no son muchos los comentarios que se leen en estas páginas. Y es que no hace referencia a este rincón, sino a esos otros en los que los comentarios son censurados por llevar la contraria al dueño del garito, mientras se permiten insultos fáciles a cualquiera que pase.
Por aquí pueden pasar, comentar si lo desean o no hacerlo si es lo que prefieren. No importa. Lo único que importa es mantener la libertad de expresión en esta red de redes que nos une a lo largo del planeta. Aquí y en todos los demás lugares es nuestro deber defenderla.