Ir al contenido principal

De letras y puñales

Me gusta escribir, no lo puedo negar. Es una de las cosas que más me gustan en este mundo: sentarme frente a un teclado y dejar que las palabras se escurran en un folio en blanco. Y, además, tengo la suerte de que mis escritos han visto el papel, los escaparates de las librerías y, mucho más importante aún, las estanterías de los lectores. Y eso me ha ido empujando al "mundo cultural", ese ente inexistente que aúna a los escritores, poeta, pintores, algunos lectores, y otros ores de la ciudad de turno.

Lo curioso es que yo no tenía ganas de entrar en esos círculos. No son los míos. Yo siempre me sentí más cómodo entre historiadores que literatos; nunca me sentí un James Joyce gaditano, ni que formara parte de una suerte de generación del 78. No, para nada. Pero desde el pasado invierno algo cambió. De la mano de 13 Puñaladas he conocido a "otros" como yo. Gente normal que ha entrado en el mundo cultural por derecho propio. Y ¡vaya grupo! con lo bueno y lo malo cada uno tiene sus cosas. Es cierto que, de los 13, el contacto no ha sido igual con todos. Con algunos casi no he tenido relación, como con Manuel Ruiz Torres, Estefania García o Jesús Cañadas (por la lejanía casi siempre) pero con otros se ha formado una extraña amistad.

Una amistad que nos lleva de peregrinaje a las presentaciones, como fue el otro día la del poemario de Carmen Moreno que estos días salta a las librerías; como serán las Bulerias Nazis de Enrique Montiel. Como serán tantas otras cosas que irán surgiendo. Cosas buenas, alegres, y felices. En parte como son esos cinco o seis que se mantienen unidos: los citados, Dani Lanza, Fran Chaparro, Dani Pérez, Pilar Vera y yo mismo. Todos con sus cosas buenas, y sus cosas malas; pero ahora mismo nadando en un mismo mar de letras.

Sin embargo, a veces, me sale la vena histórica y no puedo dejar de comparar ciertas actitudes que veo en esos círculos literarios como hechos históricos del pasado: 


Comentarios

Entradas populares de este blog

Corona o Reino de Aragón

Ni Aragón, ni Cataluña, ni Valencia son entidades anteriores a la Edad Media. Hasta 1163, con Alfonso II, no se distinguirá entre reino y corona de Aragón. En la Corona tendrán cabida todos los reinos, condados y señoríos que guardan algún tipo de dependencia con el rey aragonés. Esta existencia de diversas entidades autónomas en muchos aspectos, solo es entendible desde la expansión territorial a costa de los reinos musulmanes del sur. En esa expansión los nobles irán recibiendo tierras y beneficios. Expansión que acabará chocando con la realizada por el condado catalán.

Con respecto a Cataluña, entrará a formar parte de la corona después del casamiento de Petronila (hija de Ramiro II de Aragón) con Ramón Berenguer IV, conde de Cataluña, quien, a pesar de ejercer como tal, no toma el título real.
Durante el siglo XIII la Corona de Aragón continúa con su política expansionista hacía el norte, pero tras el Tratado de Almizrad de 1244 y la derrota de Pedro el Católico en Muret, la ex…

Nihil cognitum quin praevolitum

Ando leyendo "Niebla" de Unamuno, y su frase Nihil cognitum quin praevolitum (Solo se conoce lo que se desea) me ha llamado la atención por la verdad que se esconde tras ella. Yo también, como don Miguel, creo que sólo el deseo nos hace crecer, conocer, amar, avanzar. Mientras que desear lo conocido nos convierte en conformistas estancados en nuestras vidas. Nos impide abrir nuestras mentes y mirar más allá de nuestros limites existenciales.
Desear algo, luchar por conseguirlo, o construirlo con tu propio sudor, es el verdadero motor del crecimiento humano. Y, cuando ya lo conoces y sabes si es lo que buscabas o no, hay que seguir adelante. Así, hasta el último día de nuestras vidas.
Sin pensar si lo alcanzado terminó en fracaso o triunfo ya que, cada deseo conocido, nos hará más ricos, sabios y. por tanto, mejores. Nos habrá obligado a avanzar conociendo nuevas metas, abriendo nuevos caminos. Así que, como Augusto, yo también me digo en mi vida Nihil cognitum quin praevoli…

Sin comentarios

En este blog no se come por comentario, de hecho eres libre de expresar lo que quieras y opinar lo que quieras mientras no insultes a nadie que no sea yo. Y, quizá, algunos os preguntéis a que viene esto cuando precisamente no son muchos los comentarios que se leen en estas páginas. Y es que no hace referencia a este rincón, sino a esos otros en los que los comentarios son censurados por llevar la contraria al dueño del garito, mientras se permiten insultos fáciles a cualquiera que pase.
Por aquí pueden pasar, comentar si lo desean o no hacerlo si es lo que prefieren. No importa. Lo único que importa es mantener la libertad de expresión en esta red de redes que nos une a lo largo del planeta. Aquí y en todos los demás lugares es nuestro deber defenderla.