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Mostrando entradas de abril, 2014

De heroína

Ha vuelto la heroína... Es duro decirlo cuando toda una generación de nosotros  piensa antes en cualquier X-Men que en droga, pero ha vuelto. 
Las dosis, mucho más baratas que la coca o cualquier otra sustancia, son sencillas de conseguir y pagar pese a la crisis: 10 coches aparcados = 1 dosis. Las cuentas son claras y el resultado será desastroso.
Como en todo, la crisis siempre afecta más a los sectores más marginales y los drogo dependiente lo son. No será raro, en poco tiempo, tener que volver a explicarles a los niños eso de las jeringuillas en los parques, no tardáremos  en escuchar hablar de muertes por el caballo, como más pronto que tarde veremos a los yonkies deambular por nuestras calles.
La serie Aída nos mostró, con su particular humor, los estragos de esta droga en dos de los personajes más queridos: Luisma y el Baraja. Pero que nadie se engañe, el resultado que deja la heroína es mucho más duro, el daño más profundo y las consecuencias suelen llevar aparejadas robos y viol…

Marruecos

Ya han pasado varios días desde que volviera de Marruecos y ahora comienzo a ver las cosas con más perspectivas y sin el nauseabundo olor incrustado en mis fosas nasales. Tal vez por eso ahora recuerdo alguno de los mejores momentos, y de los lugares más hermosos visto. Sin duda, es Chauen la ciudad más destacada, la que mejor sabor de boca me ha dejado, con sus callejones azules y ese sol que tanto recuerda a Andalucía.
Pero también Fez ha tenido su encanto, pese al olor que desprendía la Medina. El de la ciudad laberíntica, en la que es imposible no perderse; en la que se encuentran colores a pesar de la grisacea tonalidad que le acompaña. Una ciudad de olores intensos, casi siempre desagradables pero, a veces, exóticos, diferentes, apetitosos. Esa ciudad en la que se mezcla lo bueno y lo malo. Los rincones bucólicos sacados del pasado medieval, con la modernidad. En el que te cruzas un burro cargado de fruta o saltas bolsas de basura. Esa Medina llena de puestos en los que ver y se…

De Facebook

Tengo que reconocer que me he aburrido de Facebook, Twitter y el voyarismo digital. Si antes me levantaba buscando el teléfono para ver que había colgado tal o cual persona, ahora miro los mensajes, el Mail y a otra cosa.
De hecho, poco a poco, estoy dejando de escribir allí: algún comentario si algo leído me interesa y poco más. Me aburre el intelectualismo de Google y echo en falta la mirada clara, directa. Disfruto cuando escucho una risa franca, real, que en el mundo digital ha sido sustituida por un xD. No encuentro sentido al ;) cuando puedo guiñar cómplice en mitad de la calle.
Sí, me he aburrido de las redes sociales y echo en falta el contacto directo, las bromas, el "sino te lo dije, lo pensé". Porque ahora hemos pasado al "te lo digo, aunque no lo piense". Al amigos virtuales a los que jamás conocerás mientras dejas de lado a los reales; que comienzan a convertirse en borrosos recuerdo de lo que fueron. 
Quizá eso es lo mejor que me he traído de Marruecos: …

De Tapa Ole

No suelo hablar mal de negocios ajenos. Lo que no me gusta a mí no tiene porque no gustarle a otros; pero hoy no me voy a callar. No después de sentirme timado en Tapa Ole. Será, tal vez, que soy sibarita, pero si pido un solomillo quiero que sepa a solomillo, no a salchicha, pollo o cualquier otra cosa. 
Y eso es lo que ha pasado, ser incapaz de saber distinguir el sabor de lo que comía. Obviamente era mi primera experiencia en el sitio, obviamente, también, es la última. Recientemente leí que están en proceso de expansión, mal futuro les auguro si no son capaces de cuidar la calidad del producto. 
Y no me vale la excusa de que es un buffet, una tapa a 2€ no es barata, que menos que sea de calidad.

De ausencias

A veces me pregunto que razones me llevan a dejar de escribir. A ser incapaz de dejar que mis dedos corran por el teclado y escriban líneas de texto con o sin sentido. A veces, me entran dudas de las razones que me llevan a apartarme de este blog y, más preocupante aún, de los libros que acompañan mi vida.

Y es que me he dado cuenta que cuando pasa lo uno, pasa lo otro. Como ahora, cuando llevo 15 días sin ser capaz de leer nada y cualquier cosa que cae en mis manos me parece aburrido y malo de solemnidad.

Quizá se deba a eso que llaman stress, pero que no padezco o, quizá, simplemente, sea que mi mente necesita un respiro.

Sea como sea, espero empezar a leer de nuevo y, sobre todo, a volver a este rincón.

Fez

Recién llegado de Marruecos, me asalta una extraña sensación: soy incapaz de decir si me ha gustado o no. Supongo que cuando pase más tiempo lo negativo irá borrándose, pero hoy aun tengo impregnado el olor a muerte en mi mismo.

Quizás, las curtidurías de Fez sean el claro ejemplo de lo que digo: el color, el espectáculo en sí mismo de ver como van tiñendo la ropa, llegar por casas laberínticas llenas de alfombras y escaleras... te apartan a un mundo de fantasía, casi sacado de las mil y una noches. Como la propia ciudad, llena de recovecos, cuestas, calles imposibles, escaleras disfrazadas de callejones, el colorido de las tiendas, las especias, las ropas, los olores...

Pero esos mismos olores se entremezclan unos con otros. El de las especias con el de los animales muertos en el mercado; el de la comida con el de la miseria. Y al final el segundo, el mal olor, gana al primero, y oculta los colores y convierte la ciudad en gris, oscura, triste. Y se me hace insoportable, odiosa, profun…

De Drexler y otras

Aunque parezca que estoy desaparecido, solo estoy en otros menesteres. Me temo, de hecho, que hasta junio será complicado localizarme en muchos lugares y es que, para bien o mal, tengo muchas cosas entre manos: la tesis, la promoción de Lanza y Oro, mi despedida como Delegado de Manos Unidas, mi vida personal y la profesional. Por eso, este rincón, anda más parado. Ya volveré con fuerzas como volví ayer al encuentro periódico con Jorge Drexler ese uruguayo-gaditano que nos deleita de vez en cuando.

Para mí, además de sus letras, lo mejor de Drexler es su capacidad de improvisar, la rapidez con la que cambia la letra para pedir que se apaguen los móviles o que la gente no aplauda. Y luego, claro, están sus letras:


Esta tarde.... Enrique Montiel

De letras y puñales

Me gusta escribir, no lo puedo negar. Es una de las cosas que más me gustan en este mundo: sentarme frente a un teclado y dejar que las palabras se escurran en un folio en blanco. Y, además, tengo la suerte de que mis escritos han visto el papel, los escaparates de las librerías y, mucho más importante aún, las estanterías de los lectores. Y eso me ha ido empujando al "mundo cultural", ese ente inexistente que aúna a los escritores, poeta, pintores, algunos lectores, y otros ores de la ciudad de turno.

Lo curioso es que yo no tenía ganas de entrar en esos círculos. No son los míos. Yo siempre me sentí más cómodo entre historiadores que literatos; nunca me sentí un James Joyce gaditano, ni que formara parte de una suerte de generación del 78. No, para nada. Pero desde el pasado invierno algo cambió. De la mano de 13 Puñaladas he conocido a "otros" como yo. Gente normal que ha entrado en el mundo cultural por derecho propio. Y ¡vaya grupo! con lo bueno y lo malo cada…