Blue Jasmine

Llevaba tiempo sin escribir por aquí. Es lo que tiene andar de promoción de "13 puñaladas", cerrando "Lanza y oro. Desventuras de Pedro Cabrón", corrigiendo los relatos para otra colaboración, completando la tesis, trabajando y teniendo una vida. Pero hoy tenía que escribir por una simple razón: ayer acudí a mi cita anual con Woody Allen. Y que buena cita esta vez. Parece como si el genio judío, acostumbrado a visitarnos cada año, haya decidido mostrarnos lo mejor de él cada dos.

Sí en 2011 nos dejó la maravilla "Midnight in Paris", en este 2013 nos trae "Blue Jasmine" con su vuelta a Nueva York. Aunque, como si no quisiera volver del todo a los orígenes, traslada a la neurótica Jasmine a San Francisco. Y desde ahí lanza una historia en la que la sofisticada Cate Blanchett se sumerge en el sub-mundo de la locura personal; dejando atrás las riquezas de su vida neoyorkina a la pobreza que encuentra en casa de su hermana Ginger. Y aquí comienza la parte más divertida de la película, siempre con un trasfondo pesimista, marcado por el fracaso vital de las dos hermanas.

Aunque, quizá, más allá de un guión redondo, lo que destaca es la magistral interpretación de Cate Blanchett. No importa que este rodeado de actores de alta talla (destacando el nuevo actor fetiche de Allen: Alec Baldwin; o dos actores menos conocidos por el gran público como son Bobby Cannavale y Sally Hawking.

Y es que Blue Jasmine es Cate Blanchett, sin discusión posible.

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