Ir al contenido principal

De películas

No sé quién me dijo que el verano no es para ver cine. Pero será que yo soy raro por naturaleza, que el verano me parece uno de los mejores momentos para disfrutar de la pantalla gigante. Y eso hace que haya visto muchas películas, algunas muy buenas como Ahora me ves (Louis Leterrier), otras realmente aburridas como Los Pitufos 2 (es lo que tiene sobrinos pequeños), aunque no tan mala como Aviones (que no he llegado a ver, pero de la que muchos niños han llegado a irse en mitad de la sesión).

Y es que, el verano, tiene eso. Sorpresas cinematográficas acompañadas de auténticos pufos. Y entre ellos cine tipicamente veraniego, que solo busca un entretenimiento tranquilo. Y, sobre todo, muchas secuelas. Entre ellas, personalmente, me ha gustado Niños Grandes 2, que recuperaba a la vieja pandilla, ahora padres de familia asentados, que se ganan a sus hijos en una última fiesta antológica. Y otras que llegan a mejorar las originales, como Gru 2. 

He de reconocer que alguna película me ha sorprendido, como "El Llanero Solitario", a la que fui pensando que era una nueva versión de Piratas del Caribe y me topé con una divertida película de acción. Algo similar a lo ocurrido con Kick-Ass 2 (recién estrenada) que si bien no viene a mostrar nada nuevo, se presenta igual de divertida que la primera entrega de estos super héroes mundanos.

Sin embargo, hay películas que es mejor obviar cuando lleguen a la cartelera, entre ellas "The End" que parte de una premisa que parece divertida "¿Qué pasaría si el fin del mundo llega en una fiesta cargada de estrellas de Hollywood?", pero que se convierte en chiste soez sobre otro, dejando de lado lo guiños cinefilos que debiera tener. O, tal vez, se deba a la traducción española.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Nihil cognitum quin praevolitum

Ando leyendo "Niebla" de Unamuno, y su frase Nihil cognitum quin praevolitum (Solo se conoce lo que se desea) me ha llamado la atención por la verdad que se esconde tras ella. Yo también, como don Miguel, creo que sólo el deseo nos hace crecer, conocer, amar, avanzar. Mientras que desear lo conocido nos convierte en conformistas estancados en nuestras vidas. Nos impide abrir nuestras mentes y mirar más allá de nuestros limites existenciales.
Desear algo, luchar por conseguirlo, o construirlo con tu propio sudor, es el verdadero motor del crecimiento humano. Y, cuando ya lo conoces y sabes si es lo que buscabas o no, hay que seguir adelante. Así, hasta el último día de nuestras vidas.
Sin pensar si lo alcanzado terminó en fracaso o triunfo ya que, cada deseo conocido, nos hará más ricos, sabios y. por tanto, mejores. Nos habrá obligado a avanzar conociendo nuevas metas, abriendo nuevos caminos. Así que, como Augusto, yo también me digo en mi vida Nihil cognitum quin praevoli…

Corona o Reino de Aragón

Ni Aragón, ni Cataluña, ni Valencia son entidades anteriores a la Edad Media. Hasta 1163, con Alfonso II, no se distinguirá entre reino y corona de Aragón. En la Corona tendrán cabida todos los reinos, condados y señoríos que guardan algún tipo de dependencia con el rey aragonés. Esta existencia de diversas entidades autónomas en muchos aspectos, solo es entendible desde la expansión territorial a costa de los reinos musulmanes del sur. En esa expansión los nobles irán recibiendo tierras y beneficios. Expansión que acabará chocando con la realizada por el condado catalán.

Con respecto a Cataluña, entrará a formar parte de la corona después del casamiento de Petronila (hija de Ramiro II de Aragón) con Ramón Berenguer IV, conde de Cataluña, quien, a pesar de ejercer como tal, no toma el título real.
Durante el siglo XIII la Corona de Aragón continúa con su política expansionista hacía el norte, pero tras el Tratado de Almizrad de 1244 y la derrota de Pedro el Católico en Muret, la ex…

Shutter Island

En febrero pasado acudí a ver “Shutter Island”, de Martín Scorsese y salí tan confuso que me dije a mí mismo que debía leer el libro de Dennis Lehane. Reconozco que conocía la obra de Lehane por la magnífica novela “Mystic River”, que llevase al cine Clint Eastwood sin alcanzar el nivel del libro, así que no me daba ningún miedo acercarme a “Shutter Island”. Las obras de Lehane están cargadas de pesimismo y de un halo de oscuridad que cubre la humanidad de las personas y que, les reconozco, me gusta en las novelas que leo. Así que, poco después de ver la película, me hice con la novela pero por esas manías que solemos tener los lectores no ha sido hasta ahora cuando la he leído.
Pensé que la novela podría solucionar algunas de las dudas que me había generado la brillante adaptación de Scorsese, pero todo lo contrario. La novela, aún más intrigante y enrevesada, parece mostrarnos que Teddy Daniels está cuerdo. Eso parece indicarnos todo. Cada paso dado, cada persona que habla con Teddy,…