De ciudad que cree ser turística y no llega preparada

Cádiz es una ciudad que pretende vivir del turismo. Casi la última gran industria que le queda y a la que aún no ha sabido sacar provecho. La pequeña villa del sur del sur permite recorrer por sus calles toda la historia europea: desde las migraciones fenicias y la llegada del comercio al calor de las riquezas de Tartessos; la grandeza del imperio romano; la supuesta decadencia medieval, el renacimiento hasta convertirse en el Emporio del Orbe; el Cádiz constitucional y el americano de las casas palacios y las torres miradores; la decadencia del fin de las colonias; la ciudad del siglo XX y la del XXI. Una ciudad que fue cultural, comercial e industrialmente muy rica y cuyos vestigios pueden verse y recorrerse.

Poco a poco los turistas han comenzado a descubrir la ciudad, y ayer saltaba la noticia de que Cádiz era ya el segundo destino andaluz. Lógico, por el clima, por la riqueza arquitectónica y artística, por la historia y por el “marco incomparable” que diría aquel. Pero Cádiz, que podría convertirse en una suerte de Venecia del sur, como Brujas, pero sustituyendo los canales por el puente canal. Pero Cádiz puede perder el tren por la falta de visión de sus gobernantes y por las carencias que muestra al visitante:

  1. ¿En qué ciudad del mundo cierran los museos a las 15h? No bastaba con que el Museo Provincial cierre sus puertas los lunes. Ahora el horario de verano es de 9 a 15h de lunes a viernes; y de 9 17h fines de semana. La Junta decide recortar, y lo hace aquí, en Cádiz, pero no en los Museos sevillanos, por ejemplo.
  2. Inexistencia de información en otro idioma que no sea el español. Más allá de los folletos turísticos (alguno mejor que no hubiera visto la luz), los museos no cuenta con información en inglés o alemán. Duplicar el texto en las cartelas (las ficha de información de las piezas mostradas) no supone un alto coste y, sin embargo, hace que el visitante quede encantado con la ciudad y la recomiende. Además, de que se va conociendo realmente lo que ha visto. 
  3. ¿Cuantos puntos de interés históricos se mantienen cerrados –o casi cerrados- al público? Hablo de memoria: Columbarios, fábrica de salazones, Oratorio San Felipe Neri, Cuevas de Mariamoco (¡Cuándo se darán cuenta que puede ser la mayor fuente de ingresos de la ciudad!), teatro romano, casi todas las iglesias de la ciudad, Valcarcel,…
  4. Falta de una tarjeta turística que permita entrar a precio reducido en los espacios habilitados, solo el ayuntamiento cuenta con Museo Municipal, Centro Cultural Reina Sofía (Museo Vasallo), ECCO, Santa Catalina (con exposiciones itinerantes), Castillo de San Sebastián (otro rincón desaprovechado), Museo Litográfico, Teatro Falla (tiene visitas guiadas), Museo del Títere, Paseo sobre las Puertas de Tierra,… sumémosle los “eclesiales” (aunque estén en manos privadas) de pago : Capilla del Hospital de Mujeres, Catedral, Museo de la Catedral, Torre de Poniente, Santa Cueva, Oratorio de San Felipe Neri (ahora mismo cerrado), Capilla del Pópulo,… Y las “civiles”: Torre Tavira, Casa del Obispo, Casas Aramburú y Pinillos… (que se abren gratuitamente, todo hay que decirlo).
  5. Falta de información y adecuación de horarios. España tiene un ritmo de vida diferente al resto del mundo, desde los horarios de comida y cena hasta la apertura de comercios. Necesita una adecuación a estos y que el turista, que desea aprovechar cada hora pasada como cualquiera de nosotros cuando sale de Cádiz tenga algo que hacer o donde ir. Además, el gaditano –me incluyo en esto- adolece de conocimiento de idiomas y eso es un gran hándicap para comunicarnos con el visitante.




Así Cádiz está perdiendo el tren. Perdiendo la oportunidad de sacar de su larga historia un futuro que le permita vivir sin necesidad de sobrevivir.

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