De odios

Ahora entiendo la inquina (que no odio) que tienen en el Campo de Gibraltar al Cádiz (que no a Cádiz). Si es que... ¡vaya con la policía inglesa!, estos si que saben cómo dividir lo indivisible y crear discordia donde siempre hubo concordia. Y es que, han tenido -desde tiempo inmemorial que se decía en las crónicas- de pintar sus patrulleros, esos que día si, día también, hostigan cual corsarios al mande de sir Drake a los pesqueros hispanos, del color que ensalza los corazones cadistas.

Y es que, por más que uno sea fan de Harry Potter y del whisky escoces, al final, no queda más que acordarse de los hijos del Pérfida Albión.


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