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Atardeceres


Cádiz tiene un espectacular paseo marítimo que bordea una de las más increíbles y hermosas playas urbanas del mundo -o eso dice de ella-, pero al otro lado de la ciudad existe otra ventana al mar. Un paseo recuperado hace unos años, que se abre a la Bahía y que, a la sombra del nuevo y del viejo puente, nos ofrece otra visión de la ciudad.

La imagen del Cádiz  "mancomunando". El que se deja abrazar por los vecinos para dejarse acariciar por las aguas del Atlántico; el Mar Océano de los antiguos que se adentra en la tierra para fundirse con la vieja señora gaditana.

Y es ese otro paseo el que me llama con sus atardeceres rojizos y tranquilos. El que frente a la inmensa nada del Paseo, o la bella del Campo del Sur y la Alameda, nos ofrece ese otro atardecer: el de la ciudad que trabaja, la obrera incansable, la industrial. Y ese el que, por alguna razón que no logró comprender, más me gusta de todos.


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