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Mostrando entradas de julio, 2013

Concurso Lanza y oro

¿Quieres ser el primero en tener Lanza y oro? ¿Te has ido de vacaciones y te has llevado a Pedro contigo?



Envíanos una foto tuya con un ejemplar de "Llamadme Cabrón" antes del 30 de septiembre.


La más votada a esa fecha en el facebook oficial de "Llamadme Cabrón" recibirá el primer ejemplar de las nuevas venturas de Pedro Cabrón: Lanza y Oro.




En pocas palabras

Y cuando creí que la noche más oscura caería sobre mi, una vela se encendió en una lejana ventana para recordarme que siempre quedará un resquicio de luz, un halo de esperanza, para guiar mis pasos.

Ahora me ves

Tres películas, tres. Casi media corrida de toros, me he visto esta semana: "Niños Grandes 2", con los niños mayores, "Gru 2", con los pequeños; y "Ahora me ves" con los mayores. 
Y quitando el hecho de que soy un niño grande y me harté de reír con las travesuras de la vieja pandilla (ahora ya reconvertidos en perfectos papás) ha sido "Ahora me ves" la mayor sorpresa de la semana. Quizá porque me esperase una americanada más cargada de efectos especiales. Y me he encontrado con una cita con un gran guión donde los efectos son necesarios y dónde todo queda explicado sin incongruencias, pese a los grandes giros en la historia, que te mantienen atado al sillón hasta el final. Sin duda, lo mejor en tiempo. Cine en estado puro: entretenimiento e historia ¿qué más se puede pedir a una película?

Lanza y oro

Ya queda poco. Como quien dice, se ve luz al final del túnel y Lanza y Oro es ya una realidad palpable que pronto verá escaparates desde dentro. Y es este el momento más complicado, el más complejo, el que da más miedo. Ya he hecho todo lo que estaba en mi mano para que las venturas de Pedro Cabrón lleguen a los lectores. He tratado de dar lo mejor de mi, sobre todo con la intención de mejorar Llamadme Cabrón, y creo que lo he conseguido. Pero no soy yo quien debe decirlo.
Siempre se ha dicho que escribir un libro es relativamente fácil, que te publiquen el primero tiene un gran componente de suerte. Que sí esa suerte acompaña puede haber un segundo; pero que jamás habrá un tercero si sólo eres fruto de la suerte. Por eso, siempre, la segunda novela debe mejorar la primera. He tratado de conseguirlo. Pronto los lectores tendrán que dar su veredicto y, mientras, me quedan meses de miedos y sobresaltos. Aunque también, espero, de grandes alegrías.

De adicciones

Estoy por poner un cartel de Cerrado por vacaciones, porque estoy ausente de este mi rincón. Pero entre la tesis, el trabajo, el inglés y los amigos, no tengo tiempo para nada más. Y el que tengo va para la familia, por supuesto. 
Tengo que reconocer que está siendo un verano atípico, pues lo típico sería que yo pasase por aquí cada día y hasta dos veces al día. Pero es que no tengo días libres para liberarme de mis ataduras y atarme al mundo virtual. Casi viral, que era este blog. Una adicción que me obligaba a pegar mis dedos al teclado para escribir y pasar a saludar; para contar venturas, desventuras, verdades y muchas mentiras. Pero ahora mismo, ni eso.

No pasa nada, prometo que antes que después, volveré al día a día. A escribir de lo mucho o nada que tengo que contar. Interesantes algunas, divertidas otras, intrascendentes las más. Mientras: no ser malos y ¡cuidado con los wassaps!

De odios

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Ahora entiendo la inquina (que no odio) que tienen en el Campo de Gibraltar al Cádiz (que no a Cádiz). Si es que... ¡vaya con la policía inglesa!, estos si que saben cómo dividir lo indivisible y crear discordia donde siempre hubo concordia. Y es que, han tenido -desde tiempo inmemorial que se decía en las crónicas- de pintar sus patrulleros, esos que día si, día también, hostigan cual corsarios al mande de sir Drake a los pesqueros hispanos, del color que ensalza los corazones cadistas.

Y es que, por más que uno sea fan de Harry Potter y del whisky escoces, al final, no queda más que acordarse de los hijos del Pérfida Albión.


Firma de Libros

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El jueves 11 de julio, desde las 19.30h estaré firmando ejemplares de Llamadme Cabrón. Historia de un pirata en el Rastrillo 2013, que se celebra estos días en el Baluarte de la Candelaria. 

De entradas escondidas

¡Pardiez! esto es más extraño que la aparición de pirámides en la Antártida. No sé que ha ocurrido con mis últimas entradas, cuando ya había regresado de forma regular a este regular blog. Se han perdido en lo electrónico, en el ciberespacio que nos domina. Eso o se han escondido para no ver la luz. La cuestión es que ninguna de ellas está ya aquí y me va a tocar volver a escribirlas todas. Una lástima, había alguna obra maestra irrepetible...

De jueves

Me gustan los jueves. Son como esos amigos bajos y gordos que están en la friendzone de la niña bonita, el viernes. No son odiados como el altivo lunes, el amigo troll de todo grupo que viene a molestar cuando la pareja de amigos payasos que alegran al grupo (sábado y domingo), tienen que irse. Ni como el miércoles, que es el amigo guay, ese que no importa que ni haga ni diga, que cae bien por gracia de Dios. 
Pero el jueves es el amigo gordo, el que no molesta, no hace ruido. Que está y se le quiere, pero podría no estar y no pasaría nada. Claro que podría ser peor, podría ser ese ser anodino que es el martes. ¿Para qué sirven los martes? Para una par de juergas puntuales un par de días al año...
No, prefiero los jueves, los gordos suelen caer bien....

Atardeceres

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Cádiz tiene un espectacular paseo marítimo que bordea una de las más increíbles y hermosas playas urbanas del mundo -o eso dice de ella-, pero al otro lado de la ciudad existe otra ventana al mar. Un paseo recuperado hace unos años, que se abre a la Bahía y que, a la sombra del nuevo y del viejo puente, nos ofrece otra visión de la ciudad.
La imagen del Cádiz  "mancomunando". El que se deja abrazar por los vecinos para dejarse acariciar por las aguas del Atlántico; el Mar Océano de los antiguos que se adentra en la tierra para fundirse con la vieja señora gaditana.
Y es ese otro paseo el que me llama con sus atardeceres rojizos y tranquilos. El que frente a la inmensa nada del Paseo, o la bella del Campo del Sur y la Alameda, nos ofrece ese otro atardecer: el de la ciudad que trabaja, la obrera incansable, la industrial. Y ese el que, por alguna razón que no logró comprender, más me gusta de todos.

Verano de letras

Me gusta el verano. En este tiempo, mi propio tiempo, cambia. Paso horas sentado a la sombra de los pinos, como María del Monte en el Camino, leyendo y releyendo nuevas y viejas letras. Disfrutando de uno de los mayores placeres que el hombre puede tener: leer. Pero también escribir: Lanza y Oro ya ha llegado a su fin, pero ahora otras historias comienzan a cobrar fuerzas. 
Historias pasadas que se retoman, historias que habían quedado paradas y que vuelven ahora a primera fila para completar lo que se empezó. Retomar viejos amigos (¡Jorge, que te echaba de menos!) para redondear su vida y milagros.

Pero también tiempo de cerrar periodos, de seguir trabajando en la tesis para llevarla hasta su final después de tantos años. Años de trabajo ininterrumpido; lento y pausado en muchas ocasiones. Pero tiempo gastado en bucear en nuestro pasado para conocer un Cádiz desconocido y poner rostro a hombres sin nombre.

Eso es lo que queda por delante. Un verano de cambios y transición vital, en …

Tiempos

Que de tiempo transcurrido desde la última vez. Tiempo de silencios y risas; de llantos y gritos. Tiempo de vivir con amigos la muerte de la amistad. Días, semanas, horas y minutos transcurriendo con la parsimonia del penitente en busca de su penitencia. 
Tiempo de letras y poesías. De canciones que susurran al oído y dedos que rasgas las cuerdas del alma al son de una guitarra. Tiempo de lunas inmensas y noches eternas. De calores veraniegos que acompasan nuestros pasos al sudor que recorre nuestra espalda.
Tiempo de irse.  Y tiempo de volver.