Ir al contenido principal

Francisco I


Aún es pronto para saber que deparará el futuro a la Iglesia bajo el pontificado de Francisco I pero, que quieren que les diga, como jesuítico confeso, estoy contento. Feliz porque hay muchas corrientes retrogradas en la Iglesia, y porque la Compañía de Jesús siempre ha estado a la cabeza de los avances eclesiásticos. Fueron ellos los que, llegados a América, mantuvieron vivas las culturas indígenas frente a la opresión de los esclavistas, fueron ellos los que aprendieron guaraní para, en el Paraguay, defender a capa y espada –siempre fueron soldados de Cristo- a los indios y su cultura.  

Segundo por los gestos: la cruz al cuello que deja al lado el oro para hablarnos de una vuelta al espíritu evangélico; el inclinarse ante su pueblo, símbolo de servicio y no de mando, pues en contra de lo que se dice el papa sirve a la Iglesia y no la Iglesia al papa; tercero porque es una de las cabezas que ha trabajado el Año de la Fe, tan importante para nuestra Iglesia; y también de sobre la familia.

Importante también su origen: humilde e hispanoamericano. Ha vivido dictaduras y es hijo de trabajadores; sin duda eso debe marcar su pontificado.

Y, finalmente, es jesuita: los soldados de Cristo tienen por fin su lugar al frente visible de la Iglesia. Aquellos que hemos crecido en la fe bajo el manto ejemplificador de los jesuitas –en mi caso el P. Carretero- sabemos que conlleva eso. Aquellos que han visto trabajar a los jesuitas en cualquier lugar del mundo también lo saben.

Que San Francisco Javier le proteja en su camino y le acompañe en este servicio.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Corona o Reino de Aragón

Ni Aragón, ni Cataluña, ni Valencia son entidades anteriores a la Edad Media. Hasta 1163, con Alfonso II, no se distinguirá entre reino y corona de Aragón. En la Corona tendrán cabida todos los reinos, condados y señoríos que guardan algún tipo de dependencia con el rey aragonés. Esta existencia de diversas entidades autónomas en muchos aspectos, solo es entendible desde la expansión territorial a costa de los reinos musulmanes del sur. En esa expansión los nobles irán recibiendo tierras y beneficios. Expansión que acabará chocando con la realizada por el condado catalán.

Con respecto a Cataluña, entrará a formar parte de la corona después del casamiento de Petronila (hija de Ramiro II de Aragón) con Ramón Berenguer IV, conde de Cataluña, quien, a pesar de ejercer como tal, no toma el título real.
Durante el siglo XIII la Corona de Aragón continúa con su política expansionista hacía el norte, pero tras el Tratado de Almizrad de 1244 y la derrota de Pedro el Católico en Muret, la ex…

Nihil cognitum quin praevolitum

Ando leyendo "Niebla" de Unamuno, y su frase Nihil cognitum quin praevolitum (Solo se conoce lo que se desea) me ha llamado la atención por la verdad que se esconde tras ella. Yo también, como don Miguel, creo que sólo el deseo nos hace crecer, conocer, amar, avanzar. Mientras que desear lo conocido nos convierte en conformistas estancados en nuestras vidas. Nos impide abrir nuestras mentes y mirar más allá de nuestros limites existenciales.
Desear algo, luchar por conseguirlo, o construirlo con tu propio sudor, es el verdadero motor del crecimiento humano. Y, cuando ya lo conoces y sabes si es lo que buscabas o no, hay que seguir adelante. Así, hasta el último día de nuestras vidas.
Sin pensar si lo alcanzado terminó en fracaso o triunfo ya que, cada deseo conocido, nos hará más ricos, sabios y. por tanto, mejores. Nos habrá obligado a avanzar conociendo nuevas metas, abriendo nuevos caminos. Así que, como Augusto, yo también me digo en mi vida Nihil cognitum quin praevoli…

Héroes gaditanos: Diego Fernández de Herrera

En 1339 el rey de Ronda y Algeciras, Abdul Melek, decidió cercar Jerez de la Frontera, por entonces principal ciudad del bajo Guadalquivir (con permiso de Sevilla, cabeza del reino y, casi, de toda la Península). El príncipe tuerto –pues así apodaban al de Ronda- asoló la campiña jerezana y cerró su tenaza sobre la ciudad obligando a los vecinos de la villa a enfrentarse en desigual batalla. En aquellos años se encontraba en Jerez Diego Fernández de Herrera, que había estado cautivo varios años y conocía el idioma y las costumbres de los moros. Así que, bien por venganza o por ese heroísmo extraño que a veces surge en el corazón de los hombres, se presentó voluntario para adentrarse en el campamento enemigo y asesinar al príncipe tuerto. Disfrazado de moro cruzó el río Salado y se internó en el campamento enemigo, esperando que los jerezanos lanzaran un falso ataque que hiciera a los moros salir de sus tiendas y continuar la lucha. Al amanecer de esa misa noche, los de Jerez pusiero…