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San Valentin

Quienes siguen este blog desde hace años saben que, llegada esta fecha y hora, siempre digo lo mismo: aquí no se celebra San Valetín. Pero este año tengo que romper la tradición y declarar mi amor abiertamente. Ya era hora de que mi corazón palpitara emocionado al ver un reflejo en el cristal, al sentir  un olor escapar tras las puertas entreabiertas, o al saborear el agridulce sabor del amor. Y es que sí, por fin  me he enamorado. Quizá haya tardado, pero ha llegado el momento de jurar fidelidad eterna, nunca volveré a dejar que mis labios saboreen otros sabores que no sean suyos, por más que la tentación sea fuerte.

Por eso, hoy lo grito sin miedo. 



                           I LOVE  BUTRONA


Comentarios

GONSITA ha dicho que…
Javi totalmente de acuerdo.....soy adicta desde hace años a los sabores de Butron....a sus empanadas en concreto...y desde ahora tambien adicta a tu blog bsss
Javier Fornell ha dicho que…
Pues bienvenida al blog, Gonsita, y espero que comentes todo aquello que desees


Y larga vida a la butrona, aunque mi endocrino se oponga

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Nihil cognitum quin praevolitum

Ando leyendo "Niebla" de Unamuno, y su frase Nihil cognitum quin praevolitum (Solo se conoce lo que se desea) me ha llamado la atención por la verdad que se esconde tras ella. Yo también, como don Miguel, creo que sólo el deseo nos hace crecer, conocer, amar, avanzar. Mientras que desear lo conocido nos convierte en conformistas estancados en nuestras vidas. Nos impide abrir nuestras mentes y mirar más allá de nuestros limites existenciales.
Desear algo, luchar por conseguirlo, o construirlo con tu propio sudor, es el verdadero motor del crecimiento humano. Y, cuando ya lo conoces y sabes si es lo que buscabas o no, hay que seguir adelante. Así, hasta el último día de nuestras vidas.
Sin pensar si lo alcanzado terminó en fracaso o triunfo ya que, cada deseo conocido, nos hará más ricos, sabios y. por tanto, mejores. Nos habrá obligado a avanzar conociendo nuevas metas, abriendo nuevos caminos. Así que, como Augusto, yo también me digo en mi vida Nihil cognitum quin praevoli…

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La casa de los Espejos

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