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Y en Carnaval: más Cabrón


Quienes me conocen saben del empeño personal que he puesto en recuperar la imagen del Cádiz medieval. Una época dorada de la ciudad, que se vio ensombrecida por el esplendor lumínico –documentalmente hablando- de la antigua Gadir/Gades y del Cádiz más americano.

Pero el medievo fue un tiempo de grandes hombres y grandes gestas. De aquellos lodos surgieron estos barros, y los gaditanos de entonces supieron ver los beneficios que la ciudad le otorgaba: el mar, el comercio, África,… desde aquí se gestaron conquistas y cabalgadas; se crearon redes comerciales que aún perduran, se favoreció una casta de mercaderes, comerciantes, marinos, artesanos,… que con el tiempo le dieron tanta fama de ciudad señorial, casi mágica, que el propio Lord Byron le dedicaría su “The girl from Cádiz”. Hombres que se curtieron en la guerra contra el moro y contra el cristiano. En una época de luchas y fronteras, ellos miraron más allá e hicieron grande a la ciudad. Y entre todos esos hombres uno destacó sobre los demás: Pedro Hernández Cabrón.

Un Pedro Cabrón que ahora está en bocas de muchos gracias al magnifico coro de Julio Pardo que, según ellos mismos dicen, se ha basado en Llamadme Cabrón para el tipo y el nombre. Los Cabrones vienen ahora a aportar su grandísimo grano de arena para dar a conocer este personaje tan importante. Un hombre que, en cualquier lugar del mundo, sería reconocido por sus conciudadanos y que, quizá, ahora comience a recibir su reconocimiento.

Así que hoy le doy las gracias a todos los componentes del coro de Julio Pardo, y al propio Julio, por haber hecho posible que el mascaron con la cabra erguida (detalle que nace de mi mente perturbada pero que me puso los pelos de punta) vuelva a elevarse en Cádiz.

Por cierto, respecto a los datos dado por los presentadores: mezclan historia y leyendas; y pasado y presente. Quienes quieran conocer la historia real de Pedro, en este mismo blog hay algo, también en algunas publicaciones realizadas en la revista Hades o en mi libro de linajes y, si Dios quiere, quizá pronto su biografía histórica completa pueda ver la luz, poco queda ya para que esté concluida al calor de mi tesis doctoral; y menos aún para que vea la luz la segunda parte de Llamadme Cabrón. Y mientras, siempre pueden disfrutar de Llamadme Cabrón escuchando a su tripulación en las tablas del Gran Teatro Falla.


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