Decálogo del gordo feliz (I)


La vida es puta pero si, encima, eres gordo, es mucho más puta. Desde que naces sabes que estás predestinado a ser el segundón, el amigo simpático, el que no se elige en los equipos, el que siempre está en el banquillo, el pagafantas de la chica que te gusta. Naces sabiendo ya que vas a ser el osito del mundo y tu abuela te lo confirmará pronto. Y eso hace que tu vida sea una mierda de proporciones épicas. Tanto que podría dar miles de ejemplos, desde el mismo día de mi nacimiento cuando la báscula superó los 4 kg. Hasta hoy, cuando pienso en que maquinaria usarán para elevar mi ataúd hasta el nicho.

Por eso hoy, he decidido compartir mi secreto para una vida plena y feliz en este mundo donde el gordo, más si es bajo y calvo, está condenado a la mofa por parte de una masculinidad depilada de pecho a espalda.

1º He Pua Malik

Que en el lenguaje de Tokealu significa “cerdo feliz”. Observa el animalillo de marras, con sus quilos de más y dispuesto a comerse a su madre si cae muerta ante él. Y sigue sus pautas: no importa lo que digan, al final, todos quieren un jamón gordo. No es más que un efecto cultural: los musulmanes no comen cerdo, pero si jalufo. Ellos se matan en un gimnasio para evitar convertirse en ti; tu eres sincero: eres lo que eres. Gordo, y punto.

Pero la gordura no te puede impedir ser un cerdo visible: muéstrate, pavoneate y extiende tus grasas para que todo el mundo reconozca tu grosor. Y no lo olvides, el cerdo no siempre cae bien. Al fin y al cabo, cuando alguien es un cabrón se dice “que cerdo”. No te calles, si te insultan: responde. Recuerda, tu problema podría tener cura si te pones con ello, la estupidez de quien te insulta no.

Además, no hay nada mejor que ver la cara de asombro de aquel que te insulta cuando es respondido con una sonrisa. El otro día, mismamente, fue interpelado en un tren con un “¿te gustaría que te llamasen gordinflon?” mi respuesta fue clara “¡Ojalá!, normalmente me llaman gordo cabrón”. Ese es el espíritu del He Pua Malik: ser superior a los que quieren hundirte. Ser feliz por encima del qué dirán, cómo me verán. Al fin y al cabo, al final, todos acabaremos en los huesos.

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